Retomarán operativo para evitar invasión de comercios formales en aceras
MORELIA, Mich., 26 de julio de 2018. – De los 41 centros de rehabilitación para personas adictas a las drogas y el alcohol del padrón que tiene la Junta de Asistencia Privada (JAP), sólo ocho se encuentran reconocidos por la Secretaría de Salud como instancias que cumplen con las recomendaciones médicas y de asistencia psicológica para los internos.
Estos centros han cumplido con las normas establecidas por la Comisión Nacional Contra las Adicciones como lugares idóneos para tratar el problema de las adicciones, revelaron fuentes oficiales de la Secretaría de Salud (SS).
Los centros reconocidos son Fundación Volver a Vivir Varonil y Femenil, Comunidad Integral Anti Adicciones, Fraternidad Unidos Por Amor 4to y 5to Paso, Croeda Monarca, Fundación Fragata Libertad, Centro de Rehabilitación El Privilegio de Volver a Vivir y el Instituto Nueva Creación Adicciones, ubicados en Morelia, Hidalgo, Charo y La Piedad.
Sin embargo, la lista de las organizaciones no reconocidas por la SS, pero registradas por la JAP es de 41, es decir, 33 más, pero podría ser el listado aún más extenso.
De acuerdo con su última entrevista sobre el tema el presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), Víctor Manuel Serrato Lozano hasta septiembre del año pasado se había visitado más de 200 centros de este tipo, todos fuera de la norma y sin regulación alguna.
Todos las organizaciones públicas y privadas que busquen operar un centro de este tipo es obligatorio se cumplimente cada requisito, y cumpla cada protocolo, de la Norma Oficial Mexicana NOM-028-SSA2-2009 Para la prevención, tratamiento y control de las adicciones, sin embargo a nivel local, de acuerdo con el activista social y defensor de derechos humanos Gerardo Herrera solo existen dos.
Mientras que nivel estatal no existe un reglamento que asiente los parámetros que deben cumplir y bajo qué circunstancias si se puede o no recluir un adicto en estas instituciones.
En el decreto de creación del denominado Consejo Estatal Contra las Adicciones se hace mención a la obligación de este organismo de crear convenios de colaboración con instituciones privadas para el tratamiento y rehabilitación. Pero no sobre cómo deben operar.
“Artículo Quinto. Fracción VI. Celebrar convenios de colaboración con instituciones y asociaciones privadas, para establecer el tratamiento y rehabilitación de personas adictas al consumo del tabaco, alcohol y drogas.”
Gerardo Herrera, ex funcionario de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, explicó a Agencia Quadratín que la mayoría de los centros “No se ajustan a los protocolos de la norma oficial número 28, los mecanismos de desintoxicación no está acompañado de un proceso que incluya a la familia. Por el contrario la familia va y guarda a sus hijos. No hay un proceso de acompañamiento de los padres. El modelo de reinserción social de los que viven en adicciones tiene que ser un modelo que, cuando menos, se construya sobre cinco ejes: educación, Salud, capacitación, trabajo y deporte, su y transversalización en cinco puntos: respeto a los derechos humanos, no discriminación, visión de género, autonomía respeto a la interculturalidad”.
Añadió que también dentro de los centros no existe un proceso de clasificación de los que experimentan algún tipo de adicción y los posibles efectos que las drogas les han provocado a nivel orgánico y psicológico. Exponiendo a los adictos convivir con toda clase de personas que viven en galeras en igualdad de circunstancias aunque no tengan el mismo problema de salud.





