Visita de Sheinbaum fortalece apoyo estratégico a Michoacán
MORELIA, Mich., 21 de abril de 2025.- A nueve años de su histórica visita a Michoacán y tras su fallecimiento este lunes, resurge con fuerza el mensaje que el Papa Francisco dirigió a la juventud mexicana desde el estadio Morelos, de Morelia, donde advirtió con firmeza que los jóvenes no debían ser mercancía del narcotráfico.
Ningún joven debería ser mercancía del narcotráfico. Es difícil sentirse la riqueza de un lugar cuando por ser jóvenes se los usa para fines mentirosos, seduciéndolos con promesas que al final no son reales, son bomba de jabón”, expresó en aquella homilía ante miles de feligreses.
Aquella ocasión, Francisco improvisó un mensaje marcado por una contundente crítica al entorno de violencia y marginación que empuja a los jóvenes a caminos ligados al crimen organizado:
Jesús, el que nos da la esperanza, nunca nos invitaría a ser sicarios, sino que nos llama discípulos, nos llama amigos”, sentenció.
El pontífice argentino denunció las condiciones de exclusión, desempleo y falta de oportunidades que los vuelven blanco fácil de las redes del narcotráfico:
Cuando no se tiene la oportunidad de trabajo digno, de estudio, cuando no se sienten reconocidos los derechos, se termina impulsando a situaciones difíciles”, señaló, con un llamado explícito a reconocer a los jóvenes como una riqueza viva y no como mercancía para los intereses de otros.
Desde el corazón de Michoacán, el Papa cuestionó los discursos que desvalorizan y minan la dignidad:
La principal amenaza a la esperanza son los discursos que te hacen sentir de segunda, sino de cuarta; cuando sentís que no le importás a nadie o que estás dejado de lado”.
Francisco pidió a los jóvenes no dejarse engañar por los falsos símbolos de éxito ligados al dinero o el poder del narco: “la esperanza está amordazada por lo que te hacen creer; que tenés que tener plata para comprar todo, inclusos el cariño de los demás”.
Aquel 16 de febrero de 2016, Morelia fue testigo de uno de los mensajes más desafiantes de su pontificado. Hoy, tras su partida, sus palabras vuelven a interpelar a una generación que aún enfrenta las mismas amenazas:
No se suelten de su mano, aunque los esté llevando adelante a rastras; en el arte de ascender, el triunfo no está en no caer, sino en no permanecer caído”.




