MORELIA, Mich., 10 de enero de 2019.- Ya es común en todos los mercados sobre ruedas el comercio de ropa de segunda mano conocida como de paca, la cual es de un costo mucho menor a la ropa nueva que se oferta en tiendas departamentales, locales y otros sitios. Cada vez más se presenta la venta de este tipo de ropa, la cual ha sido estigmatizada. Sin embargo, ahora vive una nueva tendencia bajo la idea del reciclaje.

Miguel lo sabe. Él es un comerciante de este tipo de ropa, sobre todo en el tianguis del Pedregal y en El Auditorio los domingos. Llega temprano y se instala con unas mesas improvisadas con las maderas viejas. Sobre ellas desparrama el contenido de sus bolsas, y ya tiene unos letreros donde anuncia que cada pieza ahí cuesta 10 pesos. Tiene otra mesa donde las prendas las oferta a 40 pesos cada una, o tres por 100. 

“¡Pásele páseleeeee! ¡Asómese señito a la ropaaaaaaa!”, grita Miguel para llamar la atención de los clientes. Muchos de ellos ya se arremolinan en la de 10 pesos; se trata también de quitarle clientes al de enfrente, quien tiene el mismo negocio.

Guarda un poco de hermetismo, solo justifica la compra de ropa usada; “la neta que como está la cosa ahorita, con una crisis de la chingada, nosotros hacemos el paro de que la gente compre bonito y barato”, dice a Quadratín sin descuidar la mirada a las mesas porque, afirma, si la gente tiene la oportunidad, se chinga la ropa.

También asegura que no es toda de segunda, y en apariencia tiene razón; en la mesa de 40 pesos la pieza, buscándole hay ropa con etiquetado, en muy buen estado. Incluso en la ropa de 10, poca está maltratada, la mayoría tiene buen ver.

“No mano, no te puedo decir ni dónde la compro ni de cuánto es el ‘bisne’, es secreto del empresario”, dice mientras ríe. Asegura que su mercancía está limpia y lo dice en dos sentidos: se refiere a la legalidad de la ropa y a su limpieza en términos de higiene, para que las personas se sientan seguras de que no van a tener ninguna enfermedad.

Continúa la guerra de gritos y descalificaciones a la competencia, “de compas”, expresa.

Mientras este medio se aleja se dicen de todo y se ríen de las ocurrencias para descalificar al otro: “¡páaaaaaaaaseleeeee acaaaaaaá! ¡La ropitaaa del Palacio de Hierro acaaaaá!, ¡allá enfrente nomás gritaaaaaaan y no dan ofertaaaaaas!