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MORELIA, Mich., 6 de septiembre de 2025. - Entre las maravillas que guarda Pátzcuaro se encuentra uno que parece extraordinario, tan loco, por así decirlo, que puede perder parte de su rostro y regenerarse, así es, se trata del achoque: un tesoro escondido en las aguas del lago.
A más de 2 mil metros se encuentra la Isla Pacanda, donde un grupo de vecinos encabezados por Armando González Alejo, hacen un esfuerzo por rescatar el achoque o achójki-pronunciación nativa-, una variedad muy especial de los anfibios ambystomas.
El lago de Pátzcuaro es el hogar de una criatura única: el ambystoma dumerilii. Este anfibio, en peligro crítico de extinción, es un tesoro biológico que guarda secretos de la evolución y la adaptación.
Un peculiar capricho de la madre naturaleza que, al no dotarlo de un mecanismo de defensa, le dio el poder de regenerarse.
“Nosotros, la organización, buscamos ayudar a la reproducción en un ambiente seguro, estable, parecido al del achoque, para que no se estrese. Actualmente contamos con una población adulta, en etapa reproductiva de 100”, declaró Armando González Alejo.
El trabajo de reproducción no es sencillo, son una especie complicada a la hora de elegir pareja.
“Toma un año a año y medio para que alcancen la madurez sexual, después hay que poner varias parejas, no es a la primera. Supongo que es como las personas, que les tiene que gustar su pareja”, añadió González Alejo entre risas.
La tarea de la organización no acaba con la reproducción o cuidado para que lleguen a la etapa adulta. Los achoque son como niños que si los descuidan un momento ya están en riesgo.
¡No tienen herramientas para defenderse!, andan por el mundo con sus branquias cafés, como cabello al viento, sin ganas de pelear ni atacar a nadie.
Armando recordó una experiencia distinta, difícil.
“Un día no tenía donde poner una trucha y la coloque en el mismo estanque que el achoque, ya cuando me di cuenta, le había comido la trucha la mitad del rostro. También con una lobina, pero lo bueno es que al tiempo se regeneró”, relató.
También pueden regenerarse si pierden partes de sus extremidades si están enfermos.
El objetivo de esta pequeña granja de achoques es poder reintegrar a estos animales a su ecosistema y contribuir al equilibrio ecológico del lago.
El achoque hace su vida en las profundidades del lago de Pátzcuaro, prefiriendo áreas con abundante vegetación acuática y temperaturas frescas.




