Inicia etapa de unidad en Morena rumbo a 2027: Jesús Mora
MORELIA, Mich., 18 de enero de 2026.- La asamblea informativa encabezada por el gobernador De Michoacán Alfredo Ramírez Bedolla en Zitácuaro, dejó una escena reveladora que, sin romper el discurso de unidad, parece exhibir las tensiones y asimetrías que comienzan a aflorar en la antesala de la sucesión de 2027 al interior de Morena.
En el templete, integrado por el gobernador Ramírez Bedolla; el dirigente estatal de Morena, Jesús Mora, la secretaria de Desarrollo Urbano y Movilidad Gladyz Butanda y legisladoras locales, entre ellas Emma Rivera Camacho, faltaba alguien que no estaba dispuesta a una falta de respeto: Fabiola Alanís, la jefa de la bancada guinda y número dos en el Poder Legislativo en Michoacán.
Estaban también el secretario de Gobierno, Raúl Zepeda; el presidente municipal de Zitácuaro, Antonio Ixtláhuac Orihuela, y otras personalidades.
En ese contexto de alta visibilidad política se produjo el episodio que captó la atención de actores y observadores.
Un video difundido por el medio informativo Esfera Noticias Analizadas muestra que, en un primer momento, la coordinadora parlamentaria de Morena y presidenta de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, Fabiola Alanís Sámano, no había sido considerada para ocupar un lugar en el presídium del acto encabezado por el gobernador.
En las imágenes se observa a la diputada acercarse desde abajo del templete y reclamar algo al dirigente estatal de Morena, Jesús Mora.
El intercambio es breve, pero suficiente para evidenciar una inconformidad que rompe con la escenografía cuidadosamente construida del evento.
De acuerdo con una fuente presente en la asamblea, lo que no se aprecia en el video es que posteriormente la propia Fabiola Alanís tomó una silla y subió al templete para ocupar un espacio.
Fue la diputada Emma Rivera Camacho quien le abrió paso y facilitó su incorporación, mientras el resto de los integrantes del presídium se recorrió para hacerle lugar.
El episodio contrasta con la narrativa pública de disciplina e institucionalidad. Hasta ahora, Fabiola Alanís no ha hecho pronunciamiento alguno sobre lo ocurrido, manteniendo silencio frente a un hecho que, políticamente, no pasó inadvertido.
La escena adquiere mayor peso en el contexto de la cargada que se ha venido configurando rumbo a 2027.
En los hechos, el gobernador ha mostrado una inclinación constante hacia la secretaria de Movilidad, Gladyz Butanda, a quien ha encumbrado de manera reiterada en actos públicos y oficiales, incluido el de Zitácuaro, donde nuevamente se escucharon consignas a su favor desde el público.
Nada de esto ha sido expresado de manera explícita por el mandatario. No existe declaración formal que excluya a otras aspirantes. Sin embargo, la política también se construye a partir de gestos, acomodos y omisiones.
En ese lenguaje, la ausencia inicial de Fabiola Alanís del presídium y la necesidad de gestionar su propio espacio colocan bajo el reflector las grietas de una cargada que, en los hechos, no parece ofrecer piso parejo para todas las figuras en competencia.
Sin estridencias ni confrontación abierta, el episodio de Zitácuaro deja constancia de que la sucesión ya se juega también fuera del discurso, en escenas aparentemente menores que revelan el pulso real del poder dentro de Morena.




