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MORELIA, Mich., 16 de mayo de 2026. – “No les bastó con matarlo”, lanzó el presidente del PRI en Michoacán, Guillermo Valencia Reyes, al condenar el acto político que, afirmó, montó el exgobernador narcoterrorista Leonel Godoy Rangel alrededor de su comparecencia ante el Ministerio Público por el magnicidio de Carlos Manzo.
El dirigente priista acusó que Godoy convirtió una diligencia ministerial en un mitin de respaldo, con acarreados, porras, tortas, refrescos y presuntas compensaciones económicas para los asistentes, pese a que el citatorio está relacionado con uno de los crímenes políticos más graves registrados recientemente en Michoacán.
Para Valencia, la escena no fue una muestra espontánea de apoyo, sino una falta de respeto a la memoria de Manzo, quien antes de ser asesinado señaló públicamente a Leonel Godoy como narcopolítico y lo acusó de amenazas.
“Lamentable el circo que el exgobernador narcoterrorista Leonel Godoy hizo en torno a su comparecencia ante el Ministerio Público, llevando a acarreados de tropa y VIP”, escribió el dirigente estatal del PRI en redes sociales.
Valencia sostuvo que el exmandatario no acudió a la Fiscalía con la seriedad que exige una investigación de esa magnitud, sino rodeado de una operación política diseñada para enviar un mensaje de fuerza y protección.
“Prácticamente organizó un mitin de campaña, hubo tortas, chescos y hasta compensación económica para los asistentes”, agregó.
El priista elevó el tono de su señalamiento al advertir que el montaje alrededor de la comparecencia revictimiza a Carlos Manzo y lastima a quienes exigen justicia por su asesinato.
“Tantita madre, cabrones, respeten la memoria de Carlos Manzo, no les bastó con matarlo”, expresó Valencia, en una de sus frases más duras contra el exgobernador.
El citatorio a Godoy ocurre en medio de exigencias para que la Fiscalía General del Estado no limite las investigaciones a los autores materiales del crimen, sino que revise también las denuncias, amenazas y posibles móviles políticos que el propio Manzo hizo públicos antes de ser asesinado.
La comparecencia del exgobernador se volvió polémica no solo por el contexto judicial, sino por la movilización que lo acompañó. Mientras la investigación busca esclarecer un homicidio que cimbró a Michoacán, afuera de la Fiscalía se proyectó una imagen de respaldo partidista que, para sus críticos, pretendió desplazar el centro del caso: la muerte de Manzo y las acusaciones que dejó sobre la mesa.
Leonel Godoy, exgobernador de Michoacán y actual diputado federal, arrastra una larga historia de controversias políticas. Su administración quedó marcada por los ataques con granadas del 15 de septiembre de 2008 en Morelia, considerados uno de los episodios de narcoterrorismo más graves contra población civil en México.
A ello se suma el caso de su hermano Julio César Godoy Toscano, exdiputado federal prófugo de la justicia y con orden de aprehensión por presuntos vínculos con el crimen organizado, antecedente que ha acompañado durante años el perfil público del exmandatario.
Para Valencia, el fondo no es únicamente que Godoy haya acudido a declarar, sino la forma en que pretendió arroparse políticamente frente a un expediente que exige sobriedad, verdad y respeto a la víctima.
La frase “no les bastó con matarlo” sintetiza el reclamo central del dirigente priista: que el caso Manzo no puede convertirse en espectáculo, ni en pasarela de poder, ni en demostración de acarreo, cuando lo que está de por medio es la memoria de un político asesinado y la exigencia de justicia en Michoacán.




