Condena CSIM que Congreso retrase a 2027 consulta indígena en educación
MORELIA, Mich., 5 de mayo de 2021.- Un Estado capturado por grupos de poder y un gobierno oneroso, ineficaz e ineficiente, incapaz de asegurar un desarrollo sostenible, es la consecuencia de la corrupción en Michoacán, de acuerdo con el diagnóstico del Consejo de Participación Ciudadana (CPC) del Sistema Estatal Anticorrupción (SEA).
En un didáctico árbol muestra las causas por las que Michoacán presenta uno de los más altos niveles de corrupción, las cuales tienen raíces que crecen fundamentalmente en cuatro direcciones que abarcan a la sociedad en general.
La impunidad por la baja probabilidad de ser investigado y sancionado por faltas administrativas y hechos de corrupción debido a la ineficiente coordinación entre los entes encargados de investigar, substanciar y sancionar las faltas, así como las limitadas capacidades institucionales de los órganos de investigación, substanciación y sancionatorios.
Los numerosos espacios y oportunidades para la comisión de faltas administrativas y actos de corrupción por la baja profesionalización en la gestión del personal que conforma el servicio público; ética y valores desvirtuados tanto en lo público como en lo privado y reglas informales en la prestación de servicios públicos y en la gestión de trámites.
La limitada participación ciudadana está acotada a procesos consultivos poco vinculados con la toma de decisiones públicas; por lo que hay desinterés, desconfianza y escaso involucramiento de la ciudadanía en los asuntos públicos, así como escasos mecanismos de participación ciudadana efectivos.
La arbitrariedad y discrecionalidad en el ejercicio de los recursos públicos ante la deficiente cultura y vigilancia de la transparencia y rendición de cuentas en el servicio público.
Estas raíces afloran como un incremento de faltas administrativas y actos de corrupción, en la normalización de la corrupción en la sociedad, en la pérdida de credibilidad en las instituciones y en el abuso de poder y pérdida de recursos públicos.
Esto hace que en la copa del árbol se observe a un Estado capturado por grupos de poder y un gobierno oneroso, ineficaz e ineficiente, incapaz de asegurar un desarrollo sostenible.




