Michoacán, prioridad para Sheinbaum: Gaby Molina
MORELIA Mich., 7 de octubre de 2019.- Sigiloso, metódico, como el sirviente desleal, Antonio Ixtláhuac Orihuela fue fraguando su renuncia al PRI. No fue al calor de la espontaneidad, ni por el desusado argumento del alejamiento y olvido de la base.
Matizada apenas por un bizarro argumento, el zitacuarense manifestó que su renuncia al otrora poderoso partido, fue motivado por la congruencia y la convicción.
Esa congruencia se tradujo en un nuevo trapecio para el no tan nuevo político del clan de los Orihuela.
Visto que la marca de su partido ya no satisfaría su apetito por cargos y candidaturas, el frustrado aspirante al Senado de la República, también evaluó su propio potencial, su activo político y concluyó en que la candidatura a gobernador por el PRI le quedaba más que grande.
Ahora, Ixtláhuac Orihuela se hizo trepador, logró vender espejitos y el bajo arrogante argumento de traer en el bolsillo más de 300 mil votos, se suma al Partido Redes Sociales Progresistas, el proyecto de la mítica, Elba Esther Gordillo, quien en su incipiente arribo a la escena política, se aventura a jugar la gubernatura con el zitacuarense.
Derrotado así es como Toño Ixtláhuac Orihuela se marcha del PRI, el partido que le dio la oportunidad de desempeñar al menos una decena de cargos partidistas.
En su última aventura, como aspirante al Senado de la República obtuvo apenas una pírrica victoria en 10 de los 113 municipios de Michoacán, mientrás que el partido se alzó con el triunfo en 21 ayuntamientos. Perdió incluso en Zitácuaro, su lugar de origen, contra Morena.
Ixtláhuac Orihuela enfrenta además una inhabilitación por la ASM ante un millonario desvío de recursos a su paso como presidente municipal de Zitácuaro, asunto que se encuentra aún pendiente en el Tribunal Colegiado de Morelia.
Ixtláhuac Orihuela estuvo también involucrado y fue detenido, por más de un año, en el famoso michoacanazo, de donde salió directo para arroparse en el PRI
No gana ni las encuestas en redes. Tan solo en días pasados, en su natal Zitácuaro, quedó en cuarto lugar en un sondeo digital levantado para medir preferencias a favor de la candidatura para la diputación federal. Y frente a otros contrincantes priistas no logró encabezar ni una sola.
Así con más pena que gloria se va, solo, del partido que lo consintió e impulsó en todo momento bajo la cúpula del poder.