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MORELIA, Mich., 19 de junio de 2020.- Hace seis años, el entonces presidente de la Mesa Directiva de la 72 Legislatura, Alfonso Martínez Alcázar, recibía la solicitud de licencia de separación definitiva del cargo de Gobernador del Estado de Fausto Vallejo Figueroa.
Abrumado por un delicado tema de salud, pero más por una crisis de inseguridad que provocó el crecimiento exponencial del Cártel de Los Caballeros Templarios, su filtración en las instituciones y en la vida pública, el entonces mandamás priísta abandonaba una nave, cuyo timón le habían arrebatado meses antes con la entrada del Plan Michoacán Para La Seguridad y El Desarrollo Integral de Michoacán, que encabezó, operó y delineó el mexiquense, Alfredo Castillo Cervantes.
Un año antes, en abril del 2013, el cuatro veces ex alcalde moreliano, había solicitado una licencia temporal al cargo por 90 días, bajo el argumento de atender un padecimiento hepático que concluyó con un trasplante de hígado en los Estados Unidos.
En su ausencia, su entonces Secretario de Gobierno, convertido ya en gobernador interino, resguardó la titularidad del Ejecutivo, pero la crisis de seguridad y la presión que ejercían los grupos criminales terminaron por involucrarlo y ligarlo con Los Caballeros Templarios, y a la postre fue recluido en el penal del altiplano y posteriormente trasladado al Mil Cumbres, para ser liberado en diciembre del 2018, luego de más de 4 años de confinamiento carcelario.
En ese mismo 2013, pero el 23 de octubre, el ex dirigente priísta notificaba al Congreso del Estado su deseo de reincorporarse al cargo, en medio de la solicitud de explicaciones sobre su verdadero estado de salud por parte de los diputados de oposición.
Para estas fechas, pero en el 2014, el diario Milenio, en su edición digital, calificaba la gubernatura de Fausto Vallejo como un proyecto accidentado, con un Secretario de Gobierno encarcelado y acusaciones contra su familia por vínculos con la delincuencia organizada.
El propio Milenio destacó la defensa que Fausto Vallejo hizo a favor de su familia en el marco del desayuno de la Libertad de Expresión, en junio del 2013 en Casa de Gobierno, pero es en enero del 2019, cuando Rodrigo Vallejo Mora, hijo menor del emblemático político es detenido por la Agencia de Investigación Criminal de la Fiscalía General de la República, bajo acusaciones de delincuencia organizada y trasladado a un penal de Guanajuato.
Bajo el panorama de una falta de control por parte del Estado, la administración de Enrique Peña Nieto ya fraguaba la irrupción federal en Michoacán.
En enero del 2014, el Presidente lanza el Plan Michoacán, que previó más de 50 acciones por más de 50 mil millones de pesos, el desligue de fuerzas federales y la creación de la Comisión para la Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán, encabezada por el mexiquense, Alfredo Castillo Cervantes.
Fausto cedió y el Ejecutivo estatal pasó a convertirse en un elemento de ornato, pues el mando de la seguridad y los recursos económicos, estaban en poder de la Comisión para la Seguridad y el Desarrollo Integral y, por supuesto, de Alfredo Castillo Cervantes, cuyos desencuentros con los michoacanos concluyó con la detención de casi una decena de funcionarios locales, cuya lista la encabezó Reyna García.
En junio del 2014, con escenarios muy adversos en su contra, Fausto Vallejo reconoció el apoyo de la Federación para el rescate de Michoacán, hacer valer el estado de derecho y dotar a la entidad de herramientas para enfrentar al problema de la inseguridad.
A seis años de la renuncia, Fausto Vallejo se mantiene en una suerte de retiro, pese a ser cabeza de grupo y alentar la creación del Partido Encuentro Social en Michoacán.
Ocasionalmente se deja ver eventos y aparece en redes sociales.
Michoacán aún mantiene el tema de la seguridad como una de sus asignaturas pendientes, aunque con un mejoramiento significativo en sus áreas de seguridad pública y procuración de justicia con la creación de la Fiscalía General.




