Arte, cultura y comunidad para construir paz: Gaby Molina
MORELIA, Mich., 22 de mayo de 2025.- El militante priísta Manolo García Paulín exigió que se emita una convocatoria abierta para renovar la dirigencia del Comité Municipal del PRI en Morelia, al considerar que la actual dirección provisional, encabezada por Carolina Thomas, carece de legalidad estatutaria y responde a decisiones unilaterales del dirigente estatal, Guillermo Valencia Reyes, quien, por su parte, asegura que no existe ninguna ilegalidad.
“Yo quiero ser dirigente de Morelia”, afirmó García Paulín en entrevista con Quadratín. Explicó que tras la renuncia de Olivio López Mújica en octubre de 2023, la dirigencia estatal designó primero a Mercedes Horrostieta como provisional, sin convocar a elección interna como lo marcan los estatutos. “Él tenía 60 días para emitir la convocatoria y no lo hizo. En febrero le entregué un oficio donde exigí el cumplimiento de nuestros derechos político-electorales. Nunca respondió”, denunció.
Posteriormente, dijo, acudió a la Defensoría de los Militantes y hace dos semanas ingresó un recurso ante la Comisión Nacional de Justicia Partidaria del PRI.
“Lamento mucho que el tránsito tenga que ser legal. Lamento que se utilicen nombramientos a modo, sin procesos democráticos. Ya basta de simulación. Que me ganen en urnas”, sostuvo. García Paulín no solo aspira a competir, sino que ya recorrió más de 100 seccionales en Morelia, donde asegura que 99 por ciento de los presidentes de sección le han pedido que no se rinda. “Ellos quieren elegir, no que les impongan”.
Criticó que Carolina Thomas haya sido designada sin aviso a la militancia y cuestionó la cercanía de ésta con el dirigente estatal: “Ha sido su subsecretaria particular. Se le hizo fácil ponerla. Le dieron un año siendo provisional, lo cual es absurdo”, dijo, y subrayó que su lucha no es contra Thomas: “La estimo, pero prefiero que me gane en urnas”.
Acusó también que bajo la dirigencia de Guillermo Valencia el PRI perdió fuerza política: “Teníamos 140 regidores, hoy quedan 40. De 8 diputados locales, sólo quedan 2 y son plurinominales. De 3 diputados federales ya no queda ninguno. De 18 alcaldías, ahora tenemos 12, pero más pequeñas. Gobernamos apenas el 5 por ciento de la población en el estado. El PRI decayó en votación, mientras que todos los demás partidos crecieron. Hasta el Verde y Movimiento Ciudadano”.
Sobre su permanencia en el partido, fue claro: “Voy a seguir en el PRI. El que se fue Memo Valencia, cuando se fue al Verde. Yo no me fui con él. Si pierdo la elección interna, me sumaré al ganador, como lo hice hace 20 años”.
Consultado sobre el tema, Guillermo Valencia respondió que el nombramiento de Carolina Thomas al frente de la dirigencia de Morelia se dio conforme al acuerdo del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, y que no se ha violado ninguna norma.
"No puede haber una renovación si hay un periodo estatutario vigente. Ella fue designada para completar ese periodo”, argumentó.
Desacreditó los señalamientos de García Paulín y lo acusó de actuar por interés personal: “Era mi secretario adjunto, y como no dio el ancho, renunció y demandó al PRI, siendo un cargo de confianza. ¿Cómo alguien que demanda al partido puede pedir una elección?”, cuestionó.
Valencia fue más allá y minimizó el liderazgo de su excolaborador: “Presume que tiene estructura en Morelia. ¡Que convoque una reunión y veamos si realmente la tiene! Hay gente que piensa que por amistad deben seguir en el cargo, aunque no den resultados. Si tanto quiere al partido, ¿por qué lo demanda?”, expresó.
El dirigente estatal aseguró que actualmente se reconstruye la estructura municipal, a su decir, abandonada por la gestión anterior.
“No había consejo político ni estructura seccional. Hoy estamos levantando ese trabajo para que, más adelante, pueda haber un proceso con condiciones”, y calculó que podría realizarse dentro de un año.
La confrontación entre ambos priístas revela no sólo una pugna por el control del PRI en Morelia, sino un profundo desencuentro sobre el rumbo del partido.
Mientras García Paulín apuesta por un proceso abierto e inclusivo, Valencia defiende la institucionalidad de las decisiones y cuestiona la autoridad moral de quien hoy exige democracia interna, pero, según él, busca lucrar políticamente.
Ambos coinciden en una cosa: tarde o temprano tendrá que emitirse la convocatoria. La diferencia es cómo, cuándo y con qué legitimidad.




