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MORELIA, Mich., 1 de junio de 2026.- El Instituto Electoral de Michoacán (IEM) cumple este año 31 años de existencia convertido en una institución muy distinta a la que nació en 1995, y se prepara para enfrentar nuevos retos en las elecciones de 2027, entre las destaca ser puente con los partidos para filtrar a candidatos ligados al crimen organizado.
Lo que comenzó como un organismo encargado de organizar elecciones para gobernador, diputaciones y ayuntamientos, hoy es una autoridad que interviene en consultas indígenas, procesos de autogobierno, votaciones de michoacanos en el extranjero, elecciones judiciales y, próximamente, en nuevos mecanismos de control para evitar que perfiles vinculados a actividades ilícitas lleguen a cargos de elección popular.
La evolución del organismo corre en paralelo a la transformación política de Michoacán durante las últimas tres décadas.
Cuando el IEM fue instalado formalmente el 25 de mayo de 1995, el escenario político estatal todavía estaba marcado por una fuerte disputa entre las principales fuerzas partidistas y por la demanda de instituciones electorales con mayor autonomía frente al poder público.
Su primera gran prueba llegó apenas unos meses después, el 12 de noviembre de 1995, cuando organizó la elección para renovar la gubernatura, el Congreso del Estado y los 113 ayuntamientos michoacanos.
Aquella contienda tuvo una lista nominal de un millón 866 mil 176 ciudadanos y registró una participación electoral de 61.07 por ciento, la más alta de las elecciones organizadas por el organismo durante sus primeras tres décadas. La elección enfrentó a Felipe Calderón Hinojosa, por el PAN; Víctor Manuel Tinoco Rubí, por el PRI; y Cristóbal Arias Solís, por el PRD.
Desde entonces, la historia del instituto ha estado ligada a cada una de las alternancias políticas que ha vivido Michoacán.
Entre 1995 y 2025 organizó diez procesos electorales ordinarios y seis elecciones extraordinarias, para un total de 16 procesos electorales locales durante sus primeros 30 años de existencia.
Los procesos ordinarios se desarrollaron en 1995, 1998, 2001, 2004, 2007, 2011, 2014-2015, 2017-2018, 2020-2021 y 2023-2024. A ellos se suman las elecciones extraordinarias de Tumbiscatío en 2005, Yurécuaro en 2008, Morelia en 2012, Sahuayo y el distrito de Hidalgo en 2015, así como la elección extraordinaria de Irimbo en 2024-2025.
A lo largo de este periodo también crecieron de manera significativa tanto el padrón como la lista nominal de electores.
Mientras en 1995 la lista nominal era de poco más de 1.8 millones de ciudadanos, para la elección de 2024 alcanzó los 3 millones 345 mil 114 electores, reflejo del crecimiento poblacional y de la ampliación de los derechos político-electorales en la entidad.
Uno de los momentos más relevantes en la evolución institucional del IEM ocurrió en 2001, cuando organizó la elección que llevó a Lázaro Cárdenas Batel a la gubernatura mediante la coalición Unidos por Michoacán, integrada por PRD, PT, PVEM, PAS, PSN y Convergencia, marcando una de las alternancias políticas más significativas en la historia reciente del estado.
Sin embargo, la mayor transformación institucional del organismo no provino de los partidos políticos, sino de los pueblos indígenas.
En 2011 el IEM participó en el proceso para la designación de autoridades comunales en Cherán, considerado un precedente nacional en materia de libre determinación y autogobierno indígena. A partir de entonces, la autoridad electoral comenzó a desempeñar funciones que no existían cuando fue creada.
La memoria institucional documenta nombramientos de autoridades comunales en Cherán durante 2011, 2015, 2018, 2021 y 2024, así como diversos procesos en Santa Cruz Tanaco.
El crecimiento de estas atribuciones puede observarse en una cifra: 47 consultas indígenas acompañadas por el IEM entre 1995 y 2025.
De ellas, 31 estuvieron relacionadas con solicitudes de autogobierno; seis con transferencia directa de recursos públicos; tres con cambios de sistema normativo interno; y dos con ejercicios de revocación de mandato. Otras cinco consultas no pudieron concretarse por decisión de las propias comunidades.
Estas cifras reflejan un fenómeno que hace tres décadas era inexistente: el reconocimiento progresivo de comunidades indígenas que han decidido ejercer directamente funciones de gobierno y administrar sus propios presupuestos sin la intermediación de los ayuntamientos.
Otra de las etapas recientes que ampliaron el alcance del instituto fue la implementación del voto de las y los michoacanos residentes en el extranjero.
El IEM ha participado en cuatro procesos electorales ordinarios en los que ciudadanos fuera del país pudieron emitir su sufragio para elegir autoridades estatales.
La experiencia acumulada en estos ejercicios sería apenas un antecedente de uno de lo mayores desafíos que ha enfrentado la autoridad electoral.
Durante 2025, el instituto organizó el proceso electoral extraordinario para renovar a integrantes del Poder Judicial del Estado, una atribución inédita derivada de la reforma judicial impulsada a nivel nacional y replicada en las entidades federativas.
Con ello, el IEM dejó de ser únicamente una autoridad encargada de organizar elecciones entre. partidos para asumir también la responsabilidad de conducir procesos destinados a la integración de órganos jurisdiccionales.

La memoria elaborada por el organismo permite dimensionar la magnitud de su crecimiento institucional.
En estos primeros 30 años han pasado por el instituto siete presidencias, cinco de carácter constitucional y dos interinas. También han formado parte de su estructura 33 consejerías electorales y nueve titulares de la Secretaría Ejecutiva.
La evolución también puede observarse en la complejidad operativa de los procesos electorales. La primera elección organizada en 1995 implicó la instalación de 4 mil 129 casillas, la participación de mil 133 observadores electorales y un presupuesto de 36.8 millones de pesos.
Para 1998 el instituto ya operaba con 18 comités distritales y 95 municipales; en 2001 contaba con 117 órganos desconcentrados; y en los años posteriores debió adaptarse a nuevas reglas de competencia política, fiscalización, paridad de género, candidaturas independientes y mecanismos de participación ciudadana.
A la par de estos cambios, el organismo se consolidó como una de las instituciones permanentes de la transición democrática michoacana, siendo responsable de organizar elecciones que derivaron en alternancias partidistas, gobiernos divididos, coaliciones electorales y nuevas formas de representación política.
Lejos de representar una etapa de consolidación definitiva, el aniversario número 31 encuentra al IEM frente a nuevos retos.
Rumbo al proceso electoral de 2027, el organismo deberá implementar disposiciones derivadas de la reciente reforma electoral local, prarticularmente aquellas relacionadas con mecanismos de revisión y verificación para impedir que personas vinculadas con actividades delictivas accedan a candidaturas.
Además, el instituto volverá a enfrentar uno de los desafíos que han marcado los últimos procesos electorales: garantizar la aplicación efectiva de acciones afirmativas.
Y es que, la ausencia de reformas legislativas oportunas y completas en la materia ha obligado en años recientes al organismo a emitir lineamientos para asegurar espacios de representación a personas indígenas, integrantes de la diversidad sexual, personas con discapacidad y otros grupos históricamente discriminados.
Esa tarea también ha incluido la verificación de perfiles para evitar simulaciones o usurpaciones de candidaturas reservadas a sectores vulnerables, una responsabilidad que previsiblemente volverá a recaer sobre la autoridad electoral en los próximos comicios.
A ello se suma la creciente complejidad de los procesos electorales en un contexto marcado por la violencia política, la desinformación digital, la exigencia de mayor transparencia y la demanda social de que las instituciones electorales actúen como garantes de la legalidad democrática.
Así, a tres décadas de distancia de aquella primera elección de 1995, el Instituto Electoral de Michoacán enfrenta un escenario mucho más complejo que el de sus orígenes.
Hoy no sólo organiza elecciones. También arbitra consultas comunitarias, acompaña procesos de autogobierno indígena, garantiza el voto de migrantes, organiza elecciones judiciales y se prepara para asunir nuevas responsabilidades en materia de integridad electoral, inclusión política y fortalecimiento democrático rumbo a la contienda de 2027.
Lejos de aquel organismo que nació para instalar casillas y contar votos, el IEM arriba a su aniversario número 31 convertido en una institución que refleja la evolución de la democracia michoacana y los nuevos desafíos de representación política que enfrenta el estado.




