Tumban medidas de IEM contra Baltazar Gaona y Monitor Expresso
MORELIA, Mich., 19 de noviembre de 2025.- El Congreso de Michoacán cruzó este martes una de las discusiones más enconadas desde el asesinato del presidente municipal de Uruapan, Carlos Manzo, en una sesión que terminó rota por el abandono de legisladores y la falta de cuórum.
Lo que debía ser un trámite ordinario derivó en un tablero de reproches, memoria selectiva y señalamientos cruzados sobre quién carga con la responsabilidad histórica y política de la violencia.
Todo de desató cuando la coordinadora del PRI, Adriana Campos Huirache, exigió explicación por la negativa a permitir el posicionamiento del diputado independiente Alejandro Tafolla, enlistado, según dijo, desde la sesión anterior.
La presidenta de la Mesa Directiva, la morenista Giulianna Bugarini, respondió que no había ningún documento registrado en mesa y que a nadie se le niega la palabra, pero el reclamo ya había encendido los ánimos.
El diputado de MC, Antonio Carreño, tomó la tribuna con un discurso marcado por el duelo y la memoria. Evocó el primero de septiembre de 2006 y el ciclo de violencia que dijo, marcó a generaciones en Uruapan.
Señaló que el asesinato de Manzo evidenciaba una espiral que se ha normalizado, al grado de que el presunto agresor, un joven de 17 años, también debía verse como víctima de un entorno atrapado entre miedo, extorsión y falta de oportunidades.
Morena respondió de inmediato. La diputada de Apatzingán, Sandra Olimpia Garibay Esquivel, acusó incongruencias en el discurso de Carreño y abrió la puerta a una serie de recriminaciones históricas.
Juan Pablo Celis afirmó que el PRI y el PAN "son el agua sucia de este país" y que la violencia actual es herencia del calderonato, mientras que Baltazar Gaona, del PT, sostuvo que el joven implicado creció en la ola de violencia generada por gobiernos panistas.
El tono subió rápidamente. Morena y PT trazaron una línea que recorrió culpas antiguas, desde los pactos de Salinas hasta la privatización y el abandono de los jóvenes.
Enseguida voces afines a la 4T, como la diputada Ana Belinda Hurtado, subrayaron que la oposición ha votado sistemáticamente contra programas de bienestar.
La diputada Fabiola Alanís retomó el hilo histórico con dureza. Aseguró que no se puede borrar el periodo neoliberal ni el legado de exclusión, pobreza y violencia que, dijo, dejaron PRI y PAN durante décadas.
Reivindicó el modelo humanista del actual gobierno, encumbró a Andrés Manuel López Obrador y la estrategia encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum.
El PRI respondió sin reservas. Guillermo Valencia sostuvo que el joven agresor tenía 10 años cuando inició la administración de la Cuarta Transformación y afirmó que las políticas actuales también han fracasado para evitar que menores de edad terminen reclutados en actividades delictivas.
Dijo que el Plan Michoacán tiene fallas profundas y acusó al oficialismo de usar el pasado como escudo para no asumir responsabilidad em el presente.
También cuestionó por qué, si Morena tiene el poder en el estado y en el país, no ha procedido contra quienes encabezaron estrategias fallidas en administraciones anteriores.
El pleno siguió tensándose. Morena y PT acusaron al PRI de oportunismo por intervenir en la sesión del cinco de noviembre, cuando la esposa de Carlos Manzo rindió protesta como presidenta municipal de Uruapan.
Aseguraron que existía un acuerdo para que solo participaran Tafolla y la nueva alcaldesa y acusaron al tricolor de buscar reflectores. Valencia lo negó y aseguró que jamás formó parte de dicho acuerdo.
Para burlarse de la práctica de culpar al pasado, Memo Valencia ironizó con que es culpa del emperador Maximiliano que a él le guste la cerveza Victoria. El comentario fue repudiado por la morenista Fabiola Alanís, quien exigió seriedad en el debate.
A la confrontación se sumaron intervenciones que llamaron a mirar el presente. La coordinadora del PRI, Adriana Campos Huirache, insistió en que la ciudadanía está harta del reparto de culpas y que el Congreso debe asumir su responsabilidad inmediata.
Desde el oficialismo, Belinda Hurtado y Belinda Iturbide retomaron el discurso histórico para reivindicar el Plan Michoacán y el trabajo de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Iturbide recorrió desde la era del PNR, el 68, el Halconazo y la privatización de empresas públicas hasta el neoliberalismo, para insistir que la violencia y la corrupción tienen raíces bien identificadad.
En medio del choque, el PAN planteó una vía institucional. La coordinadora panista, Teresita Herrera Maldonado, propuso crear una "comisión especial" para la evaluación y seguimiento del Plan Michoacán, con facultades para revisar avances, fiscalizar recursos y llamar a funcionarios estatales a comparecer.
Advirtió que el Congreso no puede mantenerse al margen de una estrategia que opera directamente en el territorio estatal.
También pidió que el Consejo Estatal de Seguridad Pública y la Comisión legislativa del ramo se declaren en sesión permanente y abierta al escrutinio público.
La oficialista Belinda Hurtado descartó tal propuesta al señalar que el Plan Michoacán es de orden federal y el Congreso de Michoacán no tiene facultades para dar seguimiento a través de una comisión especial.
La sesión terminó por desfondarse. Varias diputadas y diputados abandonaron el recinto, lo que obligó a declarar un receso por falta de cuórum. El hecho generó un último llamado de atención desde la Mesa y la exigencia de la panista Vanessa Caratachea de que se descuente la ausencia a quienes abandonaron la sesión.
Sólo un grupo reducido permaneció en el salón de plenos, entre quienes estaban presentes se encuentran los diputados:
Abraham Espinoza Villa, David Martínez Gowdman, Melba Edeyanira Albavera Padilla, Iván Arévalo, Emma Rivera, Fabiola Alanís, Sandra Olimpia Garibay Esquivel, Antonio Mendoza, Jaqueline Avilés, Ana Belinda Hurtado Hurtado, Guillermo Valencia, Adriana Campos Huirache, Grecia Aguilar, Vanessa Caratachea y Teresita Herrera Maldonado.
A dieciocho días del asesinato de Carlos Manzo, la Legislatura continúa sin un posicionamiento común.
La discusión dejó ver que, lejos de construir una respuesta conjunta, la tragedia abrió una división más amplia entre las bancadas, atrapadas entre la urgencia ciudadana y la disputa política por definir quién carga con al historia y quién con la responsabilidad del presente.




