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Foto: Archivo

Uso de razón/Pablo Hiriart

Pablo Hiriart/Quadratín
 
| 21 de marzo de 2017 | 6:00
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La mejor manera de defender al Ejército es quitarlo de las tareas de seguridad pública.

Y si no es posible hacerlo a la brevedad, es porque la mayoría de los gobiernos estatales son unos holgazanes.

Con el perdón de los “independientes”, pero el muy cuestionado Rodrigo Medina en Nuevo León llevaba un buen paso en la mejoría sustancial de la seguridad pública en su estado, hasta que llegó la demagogia de El Bronco y todo se vino abajo.

Y como ese caso hay muchos. Tenemos a la inseguridad de regreso y al Ejército atacado por hacer tareas que los civiles no quieren realizar.

En Gobernación pondrán límite a la desfachatez de gobernadores que no mueven un dedo para crear cuerpos policiacos a la altura de sus necesidades.

Muchos de ellos no entienden con buen trato y mejor coordinación.

Los van a apretar, y ya era hora. La desidia de gobernadores estatales se viene arrastrando desde 2007 y ahora tenemos buena parte del problema de la criminalidad de regreso.

No es un problema de “estrategia contra el crimen”, sino de eficacia.

Displicentes e irresponsables, la mayoría de los gobernadores quieren que todo se los haga el Ejército, la Marina y la Policía Federal.

Dinero han tenido a raudales para contratar, adiestrar y pagar policías.

Nada menos que 110 mil millones de pesos se han canalizado hacia los gobiernos estatales en la última década para profesionalizar y hacer efectiva la profesionalización sus policías y las de los municipios.

¿El resultado? Los homicidios van al alza (en 2016 hubo 20 mil 789 casos, lo que implica un repunte de 22 por ciento respecto a 2015) y que el Ejército y la Marina siguen haciendo labores que no les corresponden.

Es cierto que para combatir a grandes capos del narcotráfico con sus ejércitos irregulares de sicarios no bastan las policías bien adiestradas.

Pero la criminalidad de pequeñas bandas altamente violentas que pululan en el territorio nacional, debería ser combatida y reducida por las policías estatales.

Varios gobernadores le proponen al gobierno federal que mejor pagan los sueldos de soldados y policías federales para que cuiden la seguridad en sus estados.

Por eso en la secretaría de Gobernación existe la determinación de poner un alto a la frivolidad de gobernadores omisos.

Dentro de poco les van a leer la cartilla con el anuncio de que si no cumplen con un calendario de obligaciones para profesionalizar sus cuerpos policiacos, se les va a retirar la asistencia de la Policía Federal y del Ejército y Marina.

No hay de otra, porque la única forma de combatir el tipo de delincuencia que agrede directamente a la población es con una buena policía estatal. Y dinero han tenido.

Es falso, o verdad a medias, que el problema con la violencia y la criminalidad sea de “estrategia”.

Sí, hay que dar mejor educación, tiene que haber mayor crecimiento económico y empleos mejor pagados. Pero eso debe hacerse haya o no haya criminalidad.

El problema es inmediato y tiene que ser resuelto por los gobiernos estatales que han recibidos millonadas a través del Fondo para el Fortalecimiento a la Seguridad (FORTASEG), el Fondo de

Aportaciones a la Seguridad Pública (FASP) y el Subsidio la Seguridad Municipal (SUBSEMUN).

No van a actuar mientras la federación no los coaccione para asumir su responsabilidad, como al parecer es la idea del secretario Osorio Chong.

Al cabo que a él sí le tienen miedo, lo cual es una buena noticia.

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