Cada domingo en el espacio de: DIÁLOGOS DE VIDA, sin tintes religiosos y bajo la batuta de Santiago Heyser, Coach de Vida certificado por la Federación Mexicana de Life Coaching, atenderemos temas sobre la vida, sus problemas y una propuesta de solución.

Si quieres que se atienda un tema o una situación en particular, escribe al correo: [email protected] (sin acento) Todos los correos serán contestados y las situaciones que destaquen serán publicadas en el espacio dominical de Quadratín.

Todos los correos son confidenciales y por favor, no firmes con tu nombre, usa un seudónimo para que te identifiques con la respuesta. Seudónimos válidos son nombres de flor, de estrellas, planetas, animalitos, sentimientos o cualquiera no ofensivo que te haga sentir bien; ej. Creo estar enamorada… (Firma: Mal correspondida)

Si quieres artículos anteriores, manda correo mencionando tema y te los envío.

Este domingo hablaremos de: “Exploración sexual”; el próximo domingo hablaremos, de: “La sexualidad en función de las edades.”

En tanto ¡Se feliz!…

Atentamente

Quadratín

“Sexualidad IV”

Celaya, Guanajuato, 15 de junio del 2019

En este artículo sobre sexualidad, en respuesta al correo de la “Sra. L”, hablaremos sobre sobre la libertad sexual y la exploración de nuestro cuerpo.

La “Sra. L” tiene 45 años y en su correo plantea los cuestionamientos culturales que existen cuando una mujer expresa disfrutar de su sexualidad y la vive con libertad.

Primero diré que la lucha de género, en mi opinión parcial, está equivocadamente orientada por lo que no ha resuelto las injusticias con la mujer. Si mi hijo de 7 años viene y me dice: “En la escuela tengo dos novias”, la mayoría de los padres no sentimos orgullosos de que nuestro hijo sea galán. Si es nuestra hija quien viene con la noticia, nuestra respuesta es: “Hija, tienes que darte a respetar o nadie te va a querer.” Con ello cosificamos a nuestras hijas y convertimos en motivo de vida cuidar el himen (la virginidad); como si una mujer perdiera su valor por ser mujer y vivir su sexualidad como mujer, lo que es una sinrazón cultural y religiosa estúpida (Esto es tan grave, que en la religión católica veneramos el concebir sin trato sexual, es decir, María nuestra madre (¿?), sexualmente no fue mujer… porque ser mujer es pecaminoso.) Lo sé, esto tiene raíces culturales y religiosas muy antiguas y profundas que tenían por objeto garantizar, a través del control de la vida sexual de las mujeres, la paternidad, la que se asociaba a herencias que incluían en ocasiones reinos enteros. Es decir, todo giraba alrededor de la certeza de quién engendraba un hijo y tenía fundamentos económicos y políticos… y también religiosos, ya que a un vivales de la antigüedad se le ocurrió la idea de que existía la: Sangre real (Familia real) ¡Por mandato divino!; la que definía en una familia el derecho a gobernar, a vivir como zánganos y a heredar reinos con todas las ventajas económicas y canonjías asociadas (Idea en la que siguen creyendo de forma estúpida muchas naciones, como España, Inglaterra, Canadá, etc.)… Pero volvamos al tema de la sexualidad: con este contexto, no es raro que a la mujer que vive libremente su sexualidad se le tache de puta (connotación negativa y de rechazo social), mientras que al hombre que hace lo mismo, se le diga “conquistador” (connotación positiva y aceptada socialmente).

Una vez dicho lo anterior, me permito retroalimentar a las luchadoras por la igualdad de género, que en mi opinión, el hombre y la mujer tienen el mismo derecho de vivir libremente su sexualidad, así como de recibir el respeto social y familiar al margen de las decisiones que tomen con su cuerpo y su intimidad… ¿Y las casadas, Apá?, igual que los casados… Sobre este tema, el matrimonio, escribiré en dos semanas, ya que tengo la convicción de que el matrimonio, como hoy lo concebimos, es una institución obsoleta, pero esa, esa es otra historia… Concentrémonos hoy en la respuesta a la “Sra. L” diciéndole que el disfrute de su sexualidad es un don de la naturaleza y un derecho humano que nadie puede quitarle, como lo es su derecho a buscar libremente el placer y la felicidad; ella debe saber que no es posesión de nadie (nadie lo es) y que está en su derecho de vivir y disfrutar de su sexualidad abiertamente cuando quiera y con quién quiera, nada más le sugiero que lo haga de manera discreta, porque en esta sociedad de cínicos y mojigatos sobrará quién la señale y critique por atreverse a vivir lo que los cínicos y mojigatos desean pero no se atreven.

Una vez dicho lo anterior, hablemos de lo saludable que es el aprendizaje a través de la exploración de nuestro cuerpo (aprendamos de nosotros, como somos y como funcionamos sexualmente) y del aprendizaje sobre el funcionamiento sexual, emocional y sensual del cuerpo de nuestra pareja (recordemos que cada personas es única). La mayoría de nosotros aprendemos a través de la autocomplacencia (la masturbación), que nos permite satisfacer el apetito sexual de adolescentes, cuando todavía no tenemos la madurez ni la habilidad para tener pareja. Una vez aprendida, la autocomplacencia es un recurso que con los años se refina y que tenemos para nuestro goce durante toda la vida, siendo, en algunos casos, una forma de complemento o desahogo sexual para quienes no tienen una vida sexual plena (aunque, ojo, la masturbación en pareja es un recurso que rompe la rutina y nutre la intimidad a través del placer.) El aprendizaje del funcionamiento sexual de nuestra pareja es otra cosa; de hecho es un camino lleno de aventuras y emociones en donde a través del aprendizaje diario de nuestra pareja y de descubrir sus emociones, gustos y fantasías, empatándolo con nuestros deseos y antojos, vivimos el día con día en un constante reencuentro a través de reconocernos y aprendernos, ya que la naturaleza cambiante de las personas hace que hoy yo sea diferente a quién era ayer y que mi pareja a través del proceso de vivir y madurar, también cada día sea diferente y por lo tanto, el descubrir cómo es hoy y que desea en la intimidad se convierte en una aventura de vida que nos proporciona felicidad… ¡Así de sencillo!… Continuará…

Un saludo, una reflexión.