Némesis
Santiago y El Rufo
“Qué entienda el que pueda entender”
Uruapan, Michoacán, 15 de mayo del 2019
De manera unilateral y arbitraria, el Sr. Trump subió el arancel al acero mexicano y ahora al tomate. El mensaje es simple ¡Ellos mandan, nosotros obedecemos! ¡Ellos deciden y nosotros volvemos a obedecer!
R- Guau, mi Santias, debe ser del carajo darte cuenta que al margen de expresiones patrioteras, los güeros nos tienen agarrados del cogote y deciden por nosotros; es decir, darte cuenta que no eres libre y que vives en una república que no es soberana.
S- Deja de joder perro, sabes bien que no hay peor dolor que el que te hacen sobre herida abierta; y ¡Sí!, llega el momento en que te das cuenta de que: “Más si osare un extraño enemigo, profanar con su planta tu suelo…”, con la complicidad de algunos secretarios de la defensa, bajo la batuta de presidentes chaqueteros y traidores, dieron al traste con la dignidad nacional y que hoy el himno no es más que letra muerta que dejó de tener sentido. Ello desde que el sátrapa y apátrida de Álvaro Obregón firmo a escondidas el tratado de Bucareli, que comprometió a México a depender de los gringos frenando su desarrollo, cito de Wikipedia: “El Tratado de Bucareli, firmado en 1923, fue un pacto entre los gobiernos de México y Estados Unidos. Consistió en dos Convenciones de Reclamaciones, una Especial y otra General. Los compromisos "extraoficiales" del gobierno de Obregón se encuentran en las actas de las conversaciones, actas cuidadosamente redactadas para evitar efectos políticos indeseables (lo firmaron a escondidas, en lo oscurito).
El tratado buscaba canalizar las exigencias de ciudadanos estadounidenses por "presuntos" daños causados a sus bienes por guerras internas (Revolución Mexicana) durante el período comprendido entre 1910 y 1921. Las pláticas tuvieron por sede a la ciudad de México y se llevaron a cabo en un edificio del gobierno federal ubicado en la calle de Bucareli nº 85 (de ahí el nombre)…”
En el fondo, de lo que se trató el acuerdo, fue que el gobierno de Estados Unidos reconociera a Álvaro Obregón como Presidente legítimo, a cambio de garantizar la dependencia de México. Algo parecido a lo que hicieron en Irak, en Libia y hoy pretenden hacer en Venezuela apoyando a su títere Juan Guaidó… ¡No!, no te equivoques estimado lector, Nicolás Maduro es un dictador criminal que vomito y rechazo, pero eso no valida al traidor de Guaidó, servil a Trump, como lo fue Obregón y como lo fueron Chente con el: “comes y te vas” que le recetó a Fidel Castro, Felipe Calderón al cerrar los ojos y voltear para otro lado ante el contrabando ilegal de armas (Fast & Furios) orquestado desde el gobierno norteamericano y como lo fue el gobierno de EPN y el Congreso cómplice al modificar la Constitución Política de México para ofertar nuestros energéticos y recursos naturales, mostrando todos una debilidad, proclividad y dependencia vergon$ante de los Estados Unidos… ¡En fin!... El punto es que no hay palabra ni compromiso que no pueda ser roto por el gobierno imperialista de los Estados Unidos, cómo no hay legislación o acuerdo que no pueda ser incumplido por los güeros, por muy internacional que sea, y que en ese tenor, la autosuficiencia alimentaria no es cuestión de rentabilidad, sino un asunto de supervivencia, soberanía y seguridad nacional; un pueblo que depende de otros para alimentarse, no puede ser soberano ni libre. Carlos Elizondo (ternurita) sugiere que si somos más eficientes en frutales que en granos, sembremos frutales, vendamos la fruta y compremos granos ¡No lo comparto!, con ese criterio, el día que así convenga a nuestro vecinos, nos dejan sin comer y entonces sí: ¡A parir chayotes!
Hoy México está partido por los partidos políticos y los equipos de futbol, urge una reconciliación nacional ¡No hay un México de Fifís y otro de Chairos!, solo hay un México y está conformado por ciudadanos iguales en derechos y obligaciones ¡Los mexicanos! Con ello en mente, lo que nos urge a todos, es tener objetivos nacionalistas comunes, anteponer al yo el nosotros, preferir el interés o beneficio de la Patria sobre el interés personal, y así, conscientes de los riesgos derivados del vecino gandaya que tenemos, de la globalización que permite al capital estar por encima del interés nacional y de las personas y de los riesgos que trae consigo la descarnada competencia por dominar a otros y sacar ventaja al margen de leyes y reglas, lo único que nos puede sacar adelante es la unidad nacional y tener ciudadanos sanos y funcionales, lo que empieza por alimentarnos bien y consecuentemente garantizar esa alimentación a través de la autosuficiencia y soberanía alimentaria… ¡Apoyemos al campo!… ¡Así de sencillo!
Un saludo, una reflexión.
Santiago Heyser Beltrán
Escritor y soñador




