López Obrador pisotea la ley y Morena hace agua

Jorge Hidalgo Lugo

De forma inesperada, la cúpula nacional de Morena parece resuelta a hacer hasta lo imposible por llenar el camino de obstáculos al proyecto de un cada vez más desubicado, Andrés Manuel López Obrador, quien busca a toda costa violentar el orden legal bajo la premisa que en su mal gobierno, las mayorías son las que mandan y pretende remitir a otra amañada consulta la determinación del Instituto Nacional Electoral para que deje de hacer proselitismo público y abierto, con recursos federales y en total iniquidad, empañando desde ahora el proceso electoral en tránsito.

Por un lado las decisiones por demás cuestionadas y cuestionables con que Mario Delgado viene resolviendo el tema de las candidaturas, como prestanombres del verdadero autor del palomeo que ha surgido desde Palacio Nacional en respaldo a presuntos violadores como es el caso de Félix Salgado Macedonio, en Guerrero.

O bien, dejando con un palmo de narices en Michoacán a perfiles como el de Cristóbal Arias Solís, instrumento en el Senado quien ayudó a planchar todas las atrocidades legaloides que como reformas, ordenó López Obrador para desbaratar instituciones del país y llevarlo al borde del colapso.

Elementos que por sí solos debieran preocupar a los involucrados pero que lejos de semejar un problema, parecieran estar contentos con el cochinero que van dejando sin recapitular en lo que sucede con los opositores que se frotan las manos y buscan, en la pepena indigna pero evidente, sacar provecho de los desprendimientos que esto va dejando y la debilitación que acusan en Morena, aunado a los abusos de poder que no deja de cometer el tirano que habita frente al zócalo capitalino.

La rebelión que se vive en Guerrero con la obstinación de defender a un impresentable y vulgar vividor de la política, deja en evidencia que a testarudo y caprichoso nadie gana a López Obrador, convertido en defensor de oficio de Salgado Macedonio, quien es acusado de violador por feministas dispuestas a todo con tal que este siniestro personaje no llegue a la gubernatura.

Al grito de “¡un violador no puede ser gobernador!” se llenaron plazas y calles de Chilpancingo en espera de ser escuchadas esas mujeres a las que tanto desprecio muestra el que se dice “respetuoso del género” sólo por tener en su gabinete a varias que debiendo ejercer la tarea con responsabilidad y profesionalismo, carecen del perfil adecuado y se han resignado a ser únicamente una parte de la colección de mascotas con que gusta recrearse desde el poder presidencial, quien las invitó al festín de poder arbitrario y corrupto del que hace gala.

Las feministas de Guerrero deberían agregar a sus arengas el grito de reclamo de cómo es que un “violador es protegido por Obrador”, porque el acusado sigue adelante con esta obstinación de figurar en las boletas, con las consecuencias que en las urnas puede tener esta obstinación, caprichosa y de siniestra complicidad en que incurre el dueño de Morena.

En Michoacán las cosas no alcanzan esa dimensión, al menos todavía, aunque ya comienzan a asomar muestras de descomposición como lo escenificado en la asamblea de Fuerza por México, donde se anunció la precandidatura a favor de Arias Solís, abanderado del nuevo partido cuya dirigencia nacional creyó suficiente invocar su lealtad a la llamada “cuarta transformación” con que se presentó esta propuesta para encarar a Morena y demás contendientes.

Indigno, sin duda, que un grupo de reventadores de dudosa procedencia llegaran a insultar al aún Senador por Morena y empañaran un evento al que no se había congregado más allá de algunos seguidores del partido que pertenece a Pedro Haces, suplente en la Cámara Alta del ex panista Germán Martínez Cázares, hoy nuevamente encumbrado gracias a su habilidad en el trapecio que lo llevó a ser considerado por el propio López Obrador como director del Seguro Social, del que salió huyendo ante el desastre que vio venir por las desequilibradas medidas instrumentadas desde Hacienda, en contra de los derechohabientes y de la viabilidad de la propia institución.

Todo ello en el marco de la disputa mediática que libra desde el circo mañanero acusando al Instituto Nacional Electoral de atentar contra la que dice es su libertad de expresión, por la pretensión que se aplique la ley y deje de hacer proselitismo a su favor y linche a los opositores, en abierta campaña que con lujo de impunidad mantiene desde siempre.

La argucia de acudir a la plaza pública para que sea el “pueblo bueno y sabio” quien determine si acata lo dispuesto por el Instituto Nacional Electoral, es otro rasgo más del autoritarismo ramplón con que plaga su accionar pues debiera recordar que el impedimento está plasmado en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, hasta en tanto no la modifique lo que podría lograr con el respaldo de su redil de ovejas que tiene en el Poder Legislativo.

De esta manera los que dijeron vendrían a salvar a la nación, la tienen sumida en el atraso, nulo desarrollo y sus millones de habitantes sufren ya la errática apuesta de convertir a México en la Venezuela del norte del Continente.

La pregunta es si los opositores reales, sabrán aprovechar el concierto de errores y abusos que cometen Morena y su dueño o dejarán pasar la inmejorable posibilidad de cerrar el paso a la dictadura de ocurrencias, rescatando la Cámara de Diputados federal y la mayor parte de los gobiernos en disputa.

No hacerlo, será peor error que el del 2018 en que millones de mexicanos creyeron que había llegado la hora de México y no su destrucción pausada, pero permanente, como ha sido hasta hoy.

Vale…

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*Jorge Hidalgo Lugo es director general de portalhidalgo.mx