Teléfono rojo
¿Qué hay detrás de los bloqueos?
Nunca como ahora estuve de acuerdo en el paro y las acciones de presión de los maestros para que el gobierno les cubriera sus sueldos devengados. Qué bien que ya les pagaron.
¿Pero qué sigue? La CNTE advierte que no van a regresar a las aulas y no desalojarán los puntos que tienen bloqueados, salvo que les aseguren un monto de cinco mil millones de pesos porque a eso equivalen sus demandas.
Esto ya cobra otra dimensión de consecuencias imposible predecir, aunque de por sí ya graves para la economía de todos los sectores y de los mismos maestros.
Su postura “irreductible” hace armar conjeturas más allá de sus pretensiones económicas, sin cuestionar si son justas. El problema es político.
En este problema se percibe un choque de trenes entre el gobernador Silvano Aureoles y el gobierno federal, sea el propio presidente AMLO o allegados suyos encumbrados en el entramado del poder nacional de Morena.
Creo que primero el gobernador Aureoles hizo un mal cálculo en su intento de entregar al ejecutivo federal las plazas estatales del magisterio. De ahí la coyuntura para hacer más complicada la solución del problema.
Innegables las discrepancias entre Silvano y AMLO desde siempre, pero recrudecidas en la campaña pasada.
Innegables también las discrepancias de siempre entre Silvano Aureoles y la CNTE.
En estas circunstancias la CNTE se convierte o pretende convertirse en el brazo político, no de Morena, sino del presidente de la República.
“Sabemos que no quieres a Silvano, nosotros nos encargamos de hacerlo caer”, pareciera la propuesta de la CNTE a AMLO.
En esta coyuntura de choques entre Silvano y AMLO, el movimiento democrático magisterial puede entender que es el momento de provocar otro interinato en Michoacán.
Las consecuencias de estos extremos ponen al gobernador en el punto más débil de lo que va de su mandato.
Al gobernador Aureoles se le aprecia solitario y sin poder político que lo defienda. Su partido el PRD está casi bocabajo y de las bases el propio mandatario estatal se distanció cuando brindó su apoyo al abanderado del PRI contra AMLO.
Hoy el gobernador no puede reprimir el movimiento mediante la fuerza pública y por más que lo implore y lo exija al gobierno federal, este ya dijo que no mandará la Gendarmería contra los maestros.
Es el gobernador el que está al centro de las presiones: el gobierno federal que no le acepta las plazas estatales, los empresarios del país que exigen la liberación de las vías férreas, y de los maestros que exigen a cambio montos económicos que no puede cubrir.
En esta maquiavélica trama el gobernador es el punto más frágil.
Es cierto que compete al gobierno federal liberar las vías de comunicación bloqueadas. Pero hoy la ley es negociable o se interpreta de manera distinta.
Pero sí no lo hace, sea negociando o bajo el argumento que sea, el gobierno de AMLO no estará detrás, sino a la cabeza del movimiento magisterial apostando con descaro a la caída de Silvano Aureoles.
¿Y la sociedad? ¿Y los niños sin clases? ¿Y los factores económicos? ¿Y las consecuencias para Michoacán y para el puerto? Todo esto podrá esperar según los nuevos tiempos.
En este complejo problema político debe haber alguien que actúe con sensatez y facilite el diálogo entre las partes confrontadas.
En sexenios pasados las venganzas se cobraban quitando con total descaro a tal o cual gobernador a petición del titular del ejecutivo. En estos nuevos tiempos las prácticas pueden ser otras, pero igualmente perversas.
INTERESES Y CAPRICHOS
Mientras tanto, los empresarios no se quedarán callados porque sus intereses no tienen partido. Si la solución está en cambiar de mando en el estado, que lo cambien.
Para la CNTE la caída del gobernador sería suficiente porque cumpliría un anhelo desde el inicio.
Y si bien afirman que el gobernador Silvano es caprichoso y se negaría a dejar el cargo, también juran que a caprichos no le llega a AMLO ni a las radillas.
AUDITORÍAS
La CNTE exige que al gobierno estatal le auditen los recursos destinados a la educación; el gobernador revira que está bien, pero que igualmente se indague el financiamiento del magisterio democrático.
¿Quién gana en esta absurda lucha? ¿Se va o se queda Silvano? HASTA LA VISTA.




