Estudiantes michoacanos: entre pantallas e IA
Qué es la racionalidad, para qué la utilizamos; son preguntas que nos hacemos frente a la racionalidad instrumental que nos fue impuesta, y que tiene más de quinientos años de someter, disciplinar y controlar los cuerpos a través de diversos mecanismos de control del Estado, como las leyes, las estructuras operativas, el diseño de la política pública, la cárcel, los hospitales, el psiquiátrico, incluso el confesionario y hoy, también el crimen organizado que somete y genera miedo entre la población, fortaleciendo las diversas crisis en que vivimos.
Por otro lado, nos encontramos con la propuesta generada por Theodor Adorno, de la Escuela de Frankfurt, quien plantea entre otros teóricos y filósofos el pensamiento crítico, que en la actualidad genera desde Europa Boaventura de Sousa Santos con sus obras, entre ellas La epistemología del sur, y en América Latina, Dussel, Lugones, Grosfoguel, Segato, Quijano, y en su momento, a Fanón, y muchos más. El pensamiento crítico permite la emancipación de la alienación de que somos objeto por los medios de comunicación, impulsa la libertad y autonomía para la toma de decisiones de carácter ético.
Hoy mismo y desde las reformas de la Ley General de Educación de 2019, el pensamiento crítico transversaliza las posiciones pedagógicas para la enseñanza de la educación básica, en donde importa la construcción de un sujeto social, con la capacidad de mantener una posición crítica frente al modelo neoliberal que ha generado tanto daño por el hedonismo, narcisismo, la búsqueda del lujo, el placer, la legitimidad de los valores líquidos, el individualismo, la envidia, la meritocracia, así como la jerarquización y la generación de expresiones que no contribuyen a un modelo de comunalidad, de respeto a la comunidad y de una mayor participación para el fortalecimiento social.
No obstante, pienso en la importancia de crear las condiciones frente a la crisis del conocimiento en que vivimos para impulsar un modelo de pensamiento de complejidad, de transdisciplinariedad, de campos del conocimiento, de holismo, de posiciones sistémicas e interdependientes para nuevas formas de interpretar la realidad no solo objetiva,, o bien subjetiva, sino una realidad de lo posible que nos permita asegurar esa posición tridimensional en la que vivimos los seres humanos (individual, social y al ser género humano, planetarios).
Considero importante que las personas debemos de transitar en este modelo económico que vivimos en el sistema, a nuevas formas o de transmodernidad, o bien de transculturalidad, para adquirir formas de pensar más en función y equilibrio de respeto al otro, a partir de reconocer que al centro debe estar la Vida y no lo antropocéntrico, es decir, los seres vivos, y que ese solo hecho nos hace comprender que debemos tener la sostenibilidad para esta generación y las próximas, lo que nos permite continuar trabajando en una racionalidad ambiental como lo concibe Enrique Leff, pero además en una racionalidad pacifista, como lo argumenta Francisco Jiménez. En este sentido, debemos fortalecer nuestra racionalidad crítica, ambiental y pacifista para arribar a la nueva aldea global, al nuevo pacto civilizatorio, donde la vida sea considerada al centro y donde en conjunción de la naturaleza debemos seguir trabajando en unicidad y en simbiosofía.
Hoy, sigo pensando que los centros educativos, podrían ofrecer una nueva alternativa de trabajo pedagógico, es decir, fortalecer el trabajo de vinculación con la naturaleza a través de la espiritualidad y el respeto, pero igualmente la creación de Centros de formación para la resolución de conflictos para la paz, donde demos sentido a las necesidades que requiere la paz global, la paz compleja y la paz neutra, entre otras paces, que recientemente señale para personal institucional de la Secretaria de Educación en el Estado, en la Cartografía de la Paz, a donde estuvieron presentes las titulares de la Subsecretaria de Educación Básica y de la Dirección Inicial. Esta propuesta, que ya en su momento he trabajo en otros espacios, da sentido a conformar los nuevos derroteros para presentarlos en el Día Mundial del Medio Ambiente, donde disertaré para personal institucional del Estado de México, es decir, en la formación de educadores para la transformación social y de la paz en el mundo. Siempre agradecido con la maestra: Francisca, Verónica, Miguel, Martina, Tere, Kary y muchas docentes más.




