Indicador político
2022: Por una mejor normalidad educativa.
Después de haberse padecido una de las crisis más profundas de las que haya memoria en el sistema educativo michoacano, por diversas razones que ya hemos comentado en este mismo espacio, el retorno a clases de la próxima semana es, desde ahora, ya mejor.
Hay evidencias concretas de que se está gestando un mejor año en materia educativa para la entidad. A manera de ejemplos, veamos algunos aspectos:
Con el contexto anterior, restará que estas condiciones logren transformarse en mejor ejercicio de los derechos humanos de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes en Michoacán. No basta la acción gubernamental, sino que se requiere multiplicar esfuerzos, reconocer que se están dando pasos importantes para generar una nueva etapa en materia educativa y abonar a que se multipliquen las acciones institucionales, sumando voluntades al respecto y construyendo confianza para lograr mejores resultados.
Un muy buen indicador de los resultados en materia educativa son las acciones y resultados que se logren a favor de la primera infancia. La operación plena de la Secretaría Ejecutiva del Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) en la entidad, la conformación en cada municipio podrán velar de mejor manera por los derechos de esta población, tan históricamente vulnerada y que es víctima reciente de toda clase de transgresiones a sus garantías, en buena medida como consecuencia del confinamiento por la pandemia, pero también por el abandono histórico de medidas de fortalecimiento institucional y de arropamiento familiar en torno suyo, así como por la incapacidad del gobierno y la sociedad para reaccionar e improvisar favorablemente durante este periodo de 20 meses. Sin duda, la ejecución de acciones y presupuesto al respecto podría generar una nueva etapa en la operatividad del SIPINNA, que redunde en un cambio cualitativo en la vivencia plena de los derechos de niñas, niños y adolescentes en Michoacán.
Un aspecto paralelo es la educación inclusiva, en todos sus aspectos, mejorando el presupuesto para educación especial y brindando mejores servicios para que toda la población con necesidades educativas especiales tenga la posibilidad de ejercer a plenitud sus derechos inherentes, sin limitaciones ni precariedades de índole alguna. Deben quedarse atrás las situaciones infamantes en las cuales las personas con discapacidad eran revictimizadas al momento de aspirar al ejercicio de su derecho a la educación y lograr que las políticas públicas en la materia beneficien más y mejor a quienes las necesitan.
El fortalecimiento de la educación comunitaria, especialmente del CONAFE será trascendental, toda vez que ha crecido enormemente en las últimas décadas y, dadas las condiciones en las cuales se encuentra el sistema educativo estatal, en muy buena medida podrá entrar la institución mencionada a atender a la población a comunidades donde la educación tradicional tendría serias dificultades. Por ende, bien vale la pena se le arrope con coordinación y apoyo a escala regional y municipal, así como con el respaldo de la sociedad civil, padres de familia y ciudadanía en general, ya que, en muy buena medida, las acciones de los docentes de CONAFE, quienes son denominados líderes para la educación comunitaria se sostienen con el apoyo social.
SI bien, se ve complicado que se implemente una evaluación, tanto como para estudiantes como para trabajadores de la educación, es imprescindible para profundizar en el conocimiento de las afectaciones socioemocionales y educativas generadas por la pandemia. Empero, en caso de que así suceda, la evaluación deberá ser exclusivamente diagnóstica, para efectos de información a la ciudadanía y mejora continua de las políticas públicas en materia educativa. Definitivamente, sí debe hacerse el máximo esfuerzo para también estudiar los avances en materia de aprendizaje para los estudiantes, así como en cuanto a las necesidades de formación continua que se hayan develado con las enormes modificaciones que el confinamiento y la distancia generaron para estudiantes, maestros y sus familias.
Para alcanzar tales efectos, el presupuesto estatal de egresos para 2022 genera altas expectativas, toda vez que ahora sí puede lograrse que no haya las penurias de cada cierre de ejercicio fiscal, como se ha hecho pésima costumbre. Hay muy buena aceptación de los montos aprobados entre los actores del sistema educativo y se aspira a que sea altamente garantista, lo cual puede ser cimiento de una verdadera transformación para Michoacán. Asimismo, el respaldo federal, tanto administrativo como financiero puede ser catalizador de una nueva etapa, que conforme nuevos pactos entre actores, mayor capacidad de ejercer plenamente los derechos humanos en las escuelas, de mayor respeto a los derechos laborales de los trabajadores de la educación y que mejore los indicadores educativos, redundando en mejores niveles de desarrollo integral para los michoacanos.
Si logramos hacer de este 2022 un mejor año, en donde el cierre del presente ciclo escolar sea digno y decoroso, así como se arranque el siguiente con aún mejores condiciones, lo extraordinario se estará volviendo cotidiano y, con ello habremos logrado la victoria colectiva de cimentar las bases para conformar una mejor normalidad. Está en nosotros que sea mucho más que un deseo de año nuevo, para ser colocado como un alto objetivo a alcanzar con el esfuerzo denodado y el compromiso uniforme de todos los actores involucrados. Y quienes no se sientan involucrados, esperemos que hagan conciencia y entre ellos cunda el ejemplo de quienes construyen un sistema educativo michoacano que aspira a ser cada vez mejor. ¡Que así sea!
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