Sector salud, lejos de Dinamarca
México envejece a velocidad extraordinaria. La Encuesta Intercensal 2025 del INEGI lo confirma: la edad mediana pasó de 29 a 32 años en muy poco tiempo. Hoy tenemos alrededor de 130.9 millones de habitantes, pero crecemos apenas al 0.62% anual.
*
Esto es que nacemos cada vez menos: La tasa de fecundidad bajó a 1.2 hijos por mujer, muy lejos del nivel de reemplazo generacional.
*
Vivimos más: La esperanza de vida ronda los 75 años, un gran logro social de los gobiernos de las últimas décadas del Siglo pasado.
Los reportes de fuentes oficiales del tema indican que hacia 2034 habrá más adultos mayores de 60 años que niños menores de 12.
Si bien esto no ocurre igual en todo el país: La Ciudad de México ya cruzó esa línea en 2019; Chiapas no lo hará hasta 2055.
*
- La pirámide poblacional ya no es un triángulo pronunciado: se ha transformado en una forma casi rectangular, con grupos de edades muy parejos desde la infancia hasta la vejez.
*
El desafío: México está envejeciendo antes de haber alcanzado plenamente el desarrollo. Es decir, envejecemos sin que el país tenga todavía toda la infraestructura y riqueza que las naciones europeas construyeron antes de este cambio.
*
Será necesario reconstruir el sistema de salud para pasar de un sistema enfocado en enfermedades agudas a uno con atención geriátrica y crónica de calidad.
*
Formar más médicos especialistas en geriatría: hoy son insuficientes para atender la demanda.
*
Garantizar acceso universal a medicamentos y tratamientos de toda índole.
*
Las cuentas individuales (Afores) han mostrado limitaciones: la mayoría de los pensionados se quejan por recibir montos insuficientes.
*
Es indispensable consolidar una pensión universal digna y decorosa que proteja a quienes no pudieron cotizar lo suficiente.
*
El bono demográfico se agota; cada vez habrá menos personas en edad de trabajar por cada jubilado.
*
Para esto, no solo implica la urgencia de construir asilos, sino de redes de apoyo: estancias diurnas, cuidadores profesionales formados, vivienda adaptada.
*
Entender por qué nacen menos hijos.
No basta con decir "tengan más hijos": las personas deciden no tenerlos o tener menos por causas concretas como falta de vivienda, inseguridad, costos de crianza y precariedad laboral.
*
Para revertir esta tendencia, hay que crear condiciones reales para que formar una familia sea una opción posible y segura.
*
No es una catástrofe inevitable, pero sí es una encrucijada histórica. No se trata de "evitar que envejezcamos", sino de prepararnos con tiempo para que vivir más años sea una bendición y no una carga. El verdadero reto no es que haya más ancianos, sino que haya un país que los cuide con dignidad. Eso no se logra en un sexenio: requiere que todos —gobiernos, empresas, familias y sociedad— asumamos nuestra parte de la responsabilidad.




