Morelia, con 800 hectáreas de aguacate; buscan certificación: Sader
MORELIA, Mich., 12 de octubre de 2026.- El precio, los sellos fiscales, las características del empaque y la procedencia son algunos de los elementos que permiten identificar posibles cigarros apócrifos, un producto que representa riesgos para la salud y que recientemente fue objeto de aseguramientos en la aduana del puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán.
Entre las principales diferencias que pueden ayudar a detectar un cigarro posiblemente falsificado se encuentran las características de la cajetilla y la información que contiene.
Los empaques originales comercializados legalmente deben cumplir con los requisitos fiscales y sanitarios correspondientes. En cambio, los productos sospechosos pueden presentar errores ortográficos, impresiones deficientes, logotipos deformados, envolturas mal selladas o advertencias sanitarias que no correspondan con las exigidas en México.
Otro elemento es el código de seguridad fiscal. Las cajetillas destinadas a la venta nacional deben cumplir con las disposiciones aplicables del Servicio de Administración Tributaria (SAT), por lo que la ausencia o alteración del código constituye una señal de alerta.
También es importante revisar la procedencia del producto. La compra en establecimientos formales, la conservación del comprobante y la identificación del distribuidor permiten contar con mayores elementos para verificar su legalidad.
Sin embargo, la apariencia no es suficiente para confirmar la autenticidad: una falsificación puede reproducir con bastante precisión los elementos de una marca original.
Además, no todos los cigarros ilegales son necesariamente falsificados. Algunos pueden ser productos auténticos que ingresaron al país sin cumplir los requisitos aduaneros o fiscales.
El precio es otro indicador que puede despertar sospechas, pues una oferta considerablemente inferior al precio habitual debe tomarse como una señal de alerta, especialmente cuando coincide con irregularidades en el empaque, falta de información fiscal o procedencia desconocida.
Por otra parte, el consumo de cigarros provoca daños a la salud, independientemente de que el producto sea original o apócrifo. El humo del tabaco contiene sustancias tóxicas y cancerígenas que incrementan el riesgo de cáncer, enfermedades cardiovasculares y padecimientos respiratorios; además, la nicotina genera dependencia.
En el caso de los productos falsificados o de procedencia desconocida, existe una preocupación adicional: la falta de certeza sobre sus condiciones de fabricación, composición y control de calidad.




