Punta fina
¡También nos robaron el saludable enojo social!
Primero la pregunta básica.
¿En cuántas ocasiones, como ciudadanos con derechos plenos, nos enorgullecía criticar las estupideces, excesos y raterías de los gobiernos y de los gobernantes del PRI y del PAN?
¿Durante cuántos años la crítica a esos gobernantes del PRI y del PAN, fue uno de los mayores orgullos sociales?
¿Y en cuántas ocasiones hemos cuestionado con la misma convicción y con la misma intensidad, las raterías, las mentiras, los excesos y abusos de los rateros gobiernos de Morena?
Sin duda que eran obligadas las preguntas porque en el primer caso, el de los gobiernos del PRI y del PAN, la historia es el mejor testigo de la capacidad del reclamo y del enojo social de los mexicanos.
Sin embargo, desde que llegaron al poder los sátrapas del PRD y de su herencia maldita, conocida como Morena, menguaron el saludable enojo social y la no menos importante crítica ciudadana.
¿Y por qué los gobiernos de Morena nos han robado el saludable enojo social y la indignación ciudadana?
Por una razón elemental; porque desde 2018 los ciudadanos mexicanos hemos perdido las armas fundamentales de toda sociedad; hemos perdido las capacidades de mantener vivos tanto el enojo social, como la capacidad de criticar a los ladrones en el poder.
Sí, pareciera que hoy los ciudadanos mexicanos no queremos ver que los pillos del partido oficial –partido motejado como Morena--, son la herencia de lo peor del PRI; que son no sólo la cara socia y apestoso de lo más rancio del añoso PRI, sino que Morena es uno de los peores inventos políticos de la historia mexicana.
Sí, un invento de López Obrador que no sólo engañó a los idiotas que soñaban con los gobiernos de izquierda, sino a los mexicanos que exigían libertades plenas –como las de expresión, de manifestación y culto--, además del saludable enojo social.
¿Y dónde están las capacidades de asombro, indignación y enojo social, que han cambiado a sociedades enteras en muchos países del mundo, pero que en México siguen ausentes?
Poca cosa, porque resulta que esas capacidades hoy están anuladas por la mentira, la manipulación y el clientelismo que han impuesto los políticos y los gobiernos de Morena.
Sí, hoy son muy pocos los mexicanos capaces de exigir justicia ante las injusticias de los gobiernos de Morena, de exigir honestidad ante los ladrones y deshonestos pillos “morenistas”; y son muy pocos los mexicanos que entienden que nuestra sociedad es una verdadera sociedad de idiotas.
Sí, una sociedad que prefiere tragar mentiras, antes de reconocer sus desaciertos y equivocaciones; sociedad incapaz de salir a la calle frente a los fracasos de los gobiernos del partido oficial Morena y una sociedad que deja solos, por ejemplo, a los médicos, enfermeras y trabajadores de la salud, que están en “pie de lucha”.
Una sociedad paralizada por sus errores y horrores porque se niega a reconocer que se equivocó en las elecciones de 2018 y del 2024, al votar por presidentes no solo idiotas, sino mentirosos y que son incapaces de llevar adelante las responsabilidades elementales para las que fueron elegidos.
Sí, nos guste o no, los mexicanos de hoy somos una sociedad de idiotas que no queremos conocer la fuerza social las capacidades fundamentales en democracia, como la protesta, el enojo y el reclamo callejero.
Y es que uno de los grandes aciertos de los sátrapas y mentirosos del Partido Morena es que le hicieron creer a millones de mexicanos que de nada sirve la protesta callejera, el reclamo social y la movilización contra los ladrones en el poder.
Movilización y reclamo que, como aquí dije y documenté ayer, hicieron posibles las victorias de Morena y cambios radicales en todo el mundo.
Por eso el reclamo para despertar de ese letargo social; un despertar que hará posible el cambio en México.
Sí, porque los sátrapas de Morena lograron lo impensable; por algunos años nos robaron las capacidades de enojo y de protesta social, pero esas capacidades siguen vivas y en cualquier momento pueden despertar para estar de vuelta.
Al tiempo.




