El poder oscuro del espionaje

El trabajo de espionaje tiene una sola ley moral: se justifica por los resultados:  John le Carré

En política,  desde épocas remotas, aducir las  razones de seguridad nacional o preservar el interés público sobre cualquier otro -delincuencia, terrorismo, etc.- han sido válidos para adoptar métodos de espionaje que vulneren los derechos de cualquier persona por razones de Estado.

El espionaje ha existido casi desde el  inicio de la historia de la humanidad. lndicios sobre el tema nos trasladan al III milenio A.C, a Mesopotamia, donde una tablilla escrita con caractereres cuneiformes datada del año 2010 a.C.,  respalda la existencia de mercaderes que trabajaban  para el rey de Acad como espías.

Los mercaderes recababan y pasaban información sobre las tierras que  pretendía conquistar el Rey Sargón I de Acad, y tan útil fue esta que permitió consolidar un imperio que abarcó desde las costas de Siria hasta el sur del actual Irán, dominando del Golfo Pérsico al Mediterráneo.

Lo anterior es sólo una cita de la Breve Historia del Espionaje, escrita por Juan Carlos Herrera Hermosilla,  un relato verídico de cómo el espionaje ha sido ingrediente esencial en la  lucha por conquistar y preservar el poder a lo largo de la civilización.

Constatamos en esta interesante obra que en la auténtica y descarnizada lucha por el poder no hay límites para los servicios de “inteligencia” ahora dotados de modernas herramientas tecnológicas. En nombre de la Patria todo se vale, se justifican crímenes hasta de inocentes, traiciones, secuestros, torturas, negocios, sobornos, amores y desamores…

Pertenezco a una generación de reporteros que comenzó a trabajar cubriendo actividades del poder Legislativo en la década de los 80, lo más normal era compartir la sala de prensa con representantes de la Dirección Federal de Seguridad (DFS): ¿ingenuidad o permisividad? 

Los agentes dependientes de la Secretaría de Gobernación no eran secretos ni encubiertos, obtenían su acreditación en las áreas de Comunicación Social, hacían amigos entre políticos y reporteros, bueno hasta disponían de máquina de escribir y teléfono para enviar sus notas. Es obvio que estas personas conocidas como “orejas”, “pajaritos en el alambre”  y “antenas” dirigían su atención a encontrar a los adversarios políticos del régimen.

A partir de 1968, el gobierno del PRI consideraba que para preservar la seguridad nacional, según confirman documentos en el Archivo General de la Nación,  del Centro de Investigación y Seguridad Nacional -CISEN- (nombre que se dio a la DFS en 1989), se espiaba a activistas del movimiento estudiantil, a guerrilleros de grupos considerados extremistas o terroristas:algunos normalistas como Lucio Cabañas y Genaro Vázquez fueron perseguidos y asesinados, otros encarcelados, muchos perseguidos.

Fueron vigilados y hostilizados también muchos luchadores sociales, militantes de izquierda, afiliados y simpatizantes de partidos como el comunista o grupos marginales como los troskistas,  líderes disidentes del PRI  y antagónicos al sindicalismo oficial, así como periodistas críticos al régimen.

El caso más insólito, sin duda, fue el crimen del periodista Manuel Buendía, de cuya autoría intelectual se responsabilizó al director de la DFS, José Antonio Zorrilla, en tanto que de la material a Juan Rafael Moro Ávila Camacho. Ambos, en su momento, acusados, confesos, apresados y después de purgar sus condenas fueron puestos en libertad.

Otra importante veta a descubrir son las acciones de seguridad nacional efectuadas por el CISEN con grupos armados alzados en contra de sus gobiernos, como el caso del comandante  Fidel Castro que salió del Puerto de Veracruz en el buque Granma para librar la revolución que derrocaría al dictador Fulgencio Batista, en Cuba o el caso del Frente Sandinista de LIberación Nacional  en contra de Anastacio Somoza, en Nicaragua, entre otros.

Pero hoy nos ocupa el tema del espionaje gubernamental, condenado por la comunidad internacional -ONU, Amnistía Internacional, Comisión Europea…-, al darse a conocer que el Proyecto Pegasus, un malwere usado para espiar a activistas, periodistas y políticos  fue aplicado al parecer en 50 mil teléfonos celulares de varias naciones, incluido México, según una investigación periodística internacional, de la que fue parte Carmen Aristegui Noticias -periodista también presunta víctima-.

15 mil mexicanos, periodistas críticos, incluyendo a 50 personas del entorno cercano del presidente Andrés Manuel López Obrador fueron seleccionados desde 2016 por NSO Group para ser víctimas del espionaje.

Pegasus es uno de los programas de la compañía israelita NSO GRoup, el cual fue adquirido en México a través de varias empresas intermediarias. Este malwere una vez instalado en el celular del intervenido, permite recuperar los mensajes de textos, fotografías, contactos e incluso escuchar las conversaciones del propietario, además de obtener su ubicación.

El presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que esa práctica tiene que ver con el antiguo régimen que lo hacía para tener el control, manipular, imponerse, y esto se practicó durante todo el gobierno neoliberal. Los directores del CISEN formaron una escuela, y la práctica la llevaban a cabo en el gobierno  federal  y en los estados.

Ratificó que el CISEN ya desapareció, ya no se espía a nadie, deben respetarse los derechos, y se pronunció en contra del espionaje con propósitos políticos. Sobre los equipos comprados para ese fin, el mandatario aseguró que éstos deben dedicarse a preservar la seguridad nacional, la paz y tranquilidad, y para enfrentar a la delincuencia organizada.

Informó el presidente que su gobierno, a través de la Fiscalía General de la República (FGR),  ya inició una investigación  y destacó que esta práctica  fue un jugoso negocio . Mencionó la cifra de 32 millones de dólares por la compra de Pegasus, de inicio.

Enhorabuena porque la FGR dio a conocer en un comunicado que ha iniciado el proceso de judicialización de esta investigación que se inició hace 4 años, desde que se presentaron denuncias ante la PGR, ahora estaremos atentos al proceso que nos lleve a los responsables.

El CISEN ha sido sustituido por el Centro Nacional de Inteligencia, que en su página web señala que de acuerdo a la Estrategia Nacional de Seguridad Pública y al Plan Nacional de Desarrollo el Gobierno de México establece que la Seguridad Nacional es…“La condición indispensable para garantizar la integridad y la soberanía nacionales, libres de amenazas al Estado, en busca de construir una paz duradera y fructífera.”

Al frente del CNI se encuentra el general retitado Auldomaro Martínez Zapata. Entre las responsabilidades del Centro está la de proponer medidas de prevención, disuasión, contención y desactivación de riesgos y amenazas que pretendan vulnerar el territorio, la soberanía, las instituciones nacionales, la gobernabilidad democrática o el Estado de Derecho.

Al presidente AMLO sólo le faltó precisar que en  los primeros dos años de su Administración, la Fiscalía General de la República (FGR), dirigida por Alejandro Gertz Manero, adquirió tecnologías israelíes de espionaje masivo por 5.6 millones de dólares a la empresa Neolinx de México, que había vendido material de espionaje al gobierno de Enrique Peña Nieto, informó El País el 14 de abril pasado.

Según un reportaje, diversas instancias de la FGR celebraron al menos cuatro contratos con Neolinx, y los pagó a través de una “partida secreta en materia de gastos de seguridad nacional”, con clave 33701, la cual fue usada por la extinta Procuraduría General de la República (PGR) en el sexenio pasado para comprar el spyware Pegasus, publicó Proceso.

Hemos transitado un largo y sinuoso camino hacia la democracia. Los  años de intensa  lucha social – aún hay sobrevivientes- no estuvieron exentos de mártires. Nuevos ideólogos impulsaron la reforma política para dar acceso a  la representación proporcional de los partidos políticos de oposición en el Poder Legislativo.

La suma de activismo social y político dio paso a un proceso de democratización del país. La vida política año tras año se fue enriqueciendo con la pluralidad y el sistema fue transformándose con la suma de organismos autónomos constitucionales, hasta lograr la democracia sui generis, muy preciada, que hoy tenemos.

Toca al gobierno de la Cuarta Transformación transparentar sus prioridades en materia de seguridad nacional, muchos nuevos gastos que se han realizado en la compra de nuevos equipos de espionaje, de forma inexplicable, permanecen como secreto de Estado.

Necesitamos saber cuántos recursos públicos se dedican a qué fines, ya que si es como usted informó hoy, señor presidente López Obrador, que ahora sólo espían a la delincuencia organizada, con los magros resultados obtenidos es urgente cambiar de estrategia. Y sí, la 4T necesita mejores resultados para acreditarse históricamente.