Palabras y juicios irredentes
Cuando se nace y se crece entre las milpas de maíz de riego de lluvia, de temporada, y cuando se vive con la cosmovisión del pueblo P’urhepecha, con raíces arraigadas para el cuidado y conservación del medio ambiente y al mismo tiempo se tiene la oportunidad de estudiar y observar que la ciencia, tecnología e innovación no están peleadas con el conocimiento ancestral, sino que, si trabajan en conjunto se pueden potencializar las producciones, desarrollo y bienestar, no sólo de los cultivos sino de la sociedad, se puede comprender que el ser humano ha evolucionado. Sin embargo, mientras exista una pugna entre ambos saberes, seguirán en una lucha a ciegas y aislados.
Michoacán es un estado con tierras fértiles; tanto, que es productor número uno de lo que conocemos como el “oro verde”, que se exporta principalmente a EUA. También producimos otras frutas como berries, mango, limón, papaya, coco, guayaba, entre otros.
El sector frutícola aguacatero representa una gran captación de recursos económicos en el estado; sin embargo, hay una realidad que nos supera: la inseguridad, la falta de seguridad social para jornaleros y la quema, deforestación y cambio de uso de suelo, pasamos de tener encinos, pinos y cedros para tener aguacate, aguacate y más aguacate, esto ha ocasionado un problema ambiental sin precedentes, pues, no es sólo un ataque directo contra los árboles, sino también contra las reservas de agua; eso sin mencionar los artefactos que se utilizan para ahuyentar la lluvia y el granizo, como si el hombre tuviera poder sobre la naturaleza. Todo esto causa, evidentemente, un cambio climático.
Además de lo anterior, existe una fuerte crisis de identidad en las comunidades, entre quienes defienden el bosque y quienes quieren explotarlo para la plantación de aguacate. Pero, ¿por qué tendría que confrontarse el cuidado del bosque con la producción de aguacate?
El reto es lograr un equilibrio entre la riqueza monetaria que dejan estos productos y la riqueza natural con la que nacimos y crecimos, para que las generaciones que vienen detrás de nosotros conozcan algo más que sólo aguacates, que disfruten de los ríos y diversas variedades de árboles que nacen en nuestros bosques.
El maíz es uno de los cultivos más nobles, se riega con agua de lluvia o de temporada; caso distinto es el aguacate, que requiere de un riego constante, fertilizantes y, dependiendo la variedad, distintas cantidades de agua.
Como nieta de campesinos, tuve el privilegio de crecer entre las milpas, y como hija de maestros, se me inculcó desde la niñez un profundo amor por los árboles y respeto por la naturaleza y el medio ambiente. Es este respeto el que me motiva a abrazar y proteger a nuestra madre tierra.
Cuando era una joven estudiante de Derecho, decidí enfocar mis esfuerzos en tratar de descubrir diversas hipótesis que el día de hoy, después de casi una década, me siento afortunada de ver cada vez más cercanas a hacerse realidad.
El proyecto de Guardián Forestal representa esfuerzos de investigadores, activistas, comuneros, aguacateros y sociedad michoacana en general, para decir con orgullo que somos el estado productor número uno, pero con cuidados ambientales. Michoacán es hoy un ejemplo nacional e internacional por estas tres razones:
Con el proyecto de Guardián Forestal buscamos dar un giro respecto a la perspectiva que se tiene en México del estado de Michoacán y demostrar que hay talento joven y emprendedor, que busca utilizar plataformas satelitales para hacer el trabajo de cientos de ojos desde una proyección espacial, sin poner en riesgo del crimen organizado a quienes se dedican a la noble labor de supervisar las huertas para otorgar certificaciones. En el mismo sentido, se busca que haya menor corrupción, pues en muchas ocasiones, los operadores son víctimas de aquellos que no aceptan por respuesta un no y que se corrompen, no por gusto sino por obligación, coerción o amenaza.
Como mujer P´urhepecha, joven, michoacana y como Senadora de la República tengo el compromiso de hacer todo lo que esté en mis manos para posicionar y liderar un programa tan noble que visualice el conocimiento ancestral con la evolución de la tecnología para buscar un equilibrio entre ambos pensamientos para lograr preservar nuestro medio ambiente. Es una labor compleja, pero somos muchos —y cada día se suman más—, los que deseamos lo mejor para nuestro estado.
Es momento de que el oro verde de Michoacán represente no sólo economía, sino también visión de cuidado y protección de nuestros ríos y bosques, esto sólo se logra con una conciencia humanista.




