Libros de ayer y hoy
Tomada la decisión para Michoacán en la designación de Carlos Torres Piña para encabezar el proyecto que buscará afianzar el segundo piso de la transformación en la entidad, queda prácticamente diseñada la boleta electoral de quienes se disputarán la gubernatura el 6 de junio de 2027; el centro de la atención política, situado en los últimos meses en la contienda interna del partido dominante, dejó de ser una incertidumbre no sólo para los grupos morenistas sino también para quienes desde afuera trazaban cálculos entre los posibles.
En lo próximo, de manera interna, el realineamiento tenderá naturalmente en torno a Torres Piña, no porque no se requiera oficio político y buen trato entre los grupos no favorecidos, sino porque la preferencia e identidad partidaria mantienen los incentivos suficientes de permanencia, pensar en algo distinto a la unidad, implicaría al menos para Michoacán, en el autoexilio político; el nombramiento del todavía Fiscal con licencia confirma que hay una sola apuesta y esa es garantizar el avance de Morena en la entidad.
Un mayor conocimiento y simpatía en las encuestas, aunado a una trayectoria con nombre propio más allá de la marca de sexenio que está por terminar, no sólo fueron elementos decisivos en la designación del Coordinador estatal morenista, sino también su mayor activo para el futuro. Pese a la cercanía y pertenencia al gobierno bedollista, primero como Secretario de Gobierno y luego como Fiscal del estado, la figura de Torres Piña no se encuentra supeditada a la tarea de gobierno, aunque desde luego, fueron estos últimos años en los que la exposición estatal y nacional en temas fundamentales para Michoacán como la gobernabilidad y la seguridad, los que acabaron por dar solidez a una trayectoria política individual, construida y respaldada en el trabajo en equipo y de base, en cuando menos 15 años, en lo que él mismo define como "a ras de tierra". Tenerlo claro implica, si bien no transitar por caminos distantes o contrarios al gobierno que cimentó la cuarta transformación en Michoacán, sí es hacer de ello, la oportunidad.
La oportunidad de reafirmar la simpatía morenista y ampliar el liderazgo territorial, de poner sobre la mesa de la elección, la apuesta de una candidatura con visión y sentido del poder propios, porque hay una vocación y consistencia en el tiempo que no emana de una imposición o de un producto político hecho al vapor de la contienda próxima; poner el acento en ello, no solo es origen, sino también destino, porque fortalece en lo interno y abre posibilidades entre los indecisos.
La propuesta de quien liderará la eventual candidatura del partido dominante, cuenta con un saque inmejorable en la identificación partidaria, por arriba del 35%, pero a nueve meses de la elección, el resto del trabajo está aún por construirse, y ahí estará también el desafío. En hacer de los principios de la transformación el marco que profundice algo mayor, que resuene en la vida cotidiana de los michoacanos, en sus vivencias y preocupaciones, muchas de ellas, centradas desde hace varios años en el tema de la inseguridad, en ofrecer confianza entre los sectores estratégicos y al mismo tiempo, dar rumbo al Michoacán que se aspira, al que hace creer que algo verdaderamente importante está en juego más allá de la gubernatura, en el proyecto de estado que motive a los desencantados y haga reavivar la esperanza, esa que con mayor o menor pasión también despiertan las elecciones.
Cierto es que cualquiera de los contendientes hubiera tenido como punto de partida el mismo piso, pero en la designación de Torres Piña, validada en el criterio de las encuestas como en la trayectoria pública; concede una expectativa distinta, y hay camino y tiempo para alimentarla.
A unos días del nombramiento y tras reuniones con casi la totalidad de las y los participantes del proceso interno, queda pendiente la reunión con Raúl Morón, la más esperada por tratarse de quien se dijo fue el segundo lugar. De la postura de este último se conoce lo expresado tras el evento del pasado 14 de septiembre en Ciudad de México "asimilar con tranquilidad la decisión tomada por la dirigencia nacional y platicar con quienes le acompañaron en el proceso, para construir la unidad y caminar juntos". Por su parte Torres Piña reconoció en su mensaje el trabajo y trayectoria de quien se refirió como el Profe Raúl Morón, “mi reconocimiento y respeto por lo que representa y lo que ha hecho en Michoacán”, sin embargo, a ese gesto muy probablemente deba acompañar la distancia de aquello que calificó como un asunto personal, en una entrevista con el periodista Hernán Gómez, al referirse sobre la desavenencia entre Morón y Ramírez Bedolla. Dar la vuelta a la siguiente etapa pasa quizá por hacer memoria desde aquel no tan lejano relevo emergente en la candidatura morenista de 2021.




