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El Poder Judicial de la Federación tomó la decisión de parar actividades bajo la consigna del reclamo por la extensión de los fideicomisos que, hace unos días, avaló el Congreso en San Lázaro. De hecho, la base trabajadora ha rechazado tajantemente la minuta, debido a la determinación que tomó el pleno de los diputados en su mayoría. En efecto, para la inmensa población que manifestó su opinión desde distintas plataformas, se actuó de forma correcta.
Tratándose de un tema de interés social, se generó una corriente de opinión que, de manera paralela, empujó para que la mayoría de diputados avalara la propuesta. Y sí, Morena y sus aliados impulsaron la propuesta y, con ello, eliminaron un esquema de fideicomisos que, dicho sea de paso, constituyen una gran cantidad de dinero para canalizarlo en áreas de oportunidad, especialmente en aquellos sectores vulnerables del país. Incluso, hay rubros que, en ese sentido, pueden fortalecer la asistencia en programas sociales, educación y salud.
Hablamos, ni más ni menos, de más 15.000 millones de pesos. Es, definitivamente, una cantidad exorbitante que iba a parar a los fondos del Poder Judicial. Lo peor de todo es que, con los excesos que se han desnudado, el malestar de la sociedad ha llegado a un punto muy elevado de molestia. Recordemos que, hace unos meses, el mismo Ricardo Monreal, en una lista de 40 privilegios del Poder Judicial, puntualizó el grado de despilfarro que gozan los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Se ventilaron, por ejemplo, el cobro de nómina exagerado que, por mucho, rebasa a lo que percibe el presidente de la República.
Es sabido que, de igual forma, las prestaciones y los aguinaldos de los ministros son potencialmente superiores a cualquier funcionario público. De manera directa, gozan de seguros médicos, viáticos, vehículos blindados para uso personal, apoyos de gasolina, bebidas y exclusivas, seguro de vida, así como estímulos de por vida. En pocas palabras, una serie de mecanismos que se convierten, para la inmensa mayoría de mexicanos, en una afrenta basada en la indignación.
Por lo pronto, la base trabajadora del Poder Judicial, luego de la eliminación de los fideicomisos, ha salido a las calles a protestar. De igual forma, la oposición personificada en el Frente Amplio por México, alienta y nutre las protestas. Para ellos, sin lugar a dudas, es una estrategia para intentar persuadir a la población, pues, en torno a ello, las opiniones están divididas, especialmente de quienes laboran en ese poder de la nación que, a consecuencia de lo que avalaron los diputados, salieron en defensa.
Vale la pena leer el artículo que publicó Ricardo Monreal en el diario internacional El País. Entre muchas cosas más, explica detalladamente el fondo de los fideicomisos y, además de ello, ha dejado claro que, desde ninguna perspectiva, la clase trabajadora sale afectada, pues las conquistas laborales y prestaciones de ley, son intocables. En pocas palabras, el zacatecano lanza la propuesta para que, de manera civilizada, ambos poderes dialoguen para encontrar una salida. Es un error, dijo con otras palabras, generar una confrontación, puesto que, los mismos testimonios de los especialistas, han asegurado que, de ninguna forma, se afecta el salario de los trabajadores.
Lo que menos necesita el país, en este momento, es más polarización. Lo cierto es que, más allá de todo, sí existe un punto de vista generalizado acerca del exceso de gasto o esquema de financiamiento al Poder Judicial de la Federación, en especial de los ministros. De hecho, en la mayoría de los 40 puntos que detalló Ricardo Monreal, hay facultades superpoderosas que, en un país que está luchando para combatir la desigualdad, son conductas que representan una afrenta para la inmensa mayoría de mexicanos. Son, de manera definitiva, una contradicción que supera cualquier presupuesto público.
Por ese motivo, Ricardo Monreal, desde que coordinó la bancada de Morena en el Senado de la República, dijo que, por la necesidad inminente, y ante las extralimitaciones del Poder Judicial, hay necesidad de poner en marcha una reforma constitucional para regular muchas conductas. Uno de ellos, claro está, reducir el presupuesto elevado y, con ello, poner fin al esquema de privilegios. O sea, regular y dejar en manos del marco normativo la transformación.
En este momento se antoja muy complicado por la posición de la derecha que, sin argumentos, ha defendido la opulencia del Poder Judicial. De hecho, la derecha está muy propensa a salir a las calles. Es, además de un mecanismo de protesta, un pretexto sin fundamento para intentar golpear al gobierno de la República. Insisto, vale la pena leer la reflexión atinada que realiza Ricardo Monreal en el País. Y, una vez más, el tiempo le ha dado la razón a Monreal, hombre de mucho raciocinio y conocimiento de causa.
https://elpais.com/mexico/opinion/2023-10-24/la-encrucijada-por-los-recursos-de-los-13- fideicomisos.html



