Némesis
Kiri
Gerardo A. Herrera Pérez.
El árbol del Kiri, endémico de China y también conocido como el “árbol Emperatriz”, fue llevado de China a Japón, y a finales del Siglo XIX, se desplazó en Europa; hoy también en América se sembró el importante árbol.
El Kiri es popular, por lo que se ha extendido por diversos países, entre ellos, México, derivado de sus propiedades de absorción de CO2 y del rápido crecimiento con respecto de otro tipo de árboles; y es que frente a la crisis medioambiental en que vive el planeta, se considera que el Kiri puede apoyar al mundo para combatir el cambio climático, una necesidad definida desde la Agenda 2030 los Objetivos del Desarrollo Sostenible.
El Kiri es un árbol que crea simbolismos, y es que en China se siembra un Kiri, cuando nace un niño o cuando una pareja se casa, recordemos que en China la familia solo puede tener un solo hijo. El árbol de referencia es de gran aprecio en China, porque una vez adulto el árbol es cortado para darle sentido y funcionalidad a ciertas necesidades de la familia, como elaborar artefactos musicales, o muebles que acompañaran a los recién casados.
El Kiri respecto a sus elementos físicos, es un árbol de una gran copa, es decir, muy frondoso, suele crecer unos 27 metros de alto, con troncos de entre 7 y 20 metros de diámetro, además de sus grandes hojas que llegan a medir hasta 60 centímetros de ancho.
Se ha comenzado a sembrar Kiris en otros lugares de México; pero en Uruapan, una familia nuclear de tres miembros, integrada por dos jóvenes, tanto ella, como él y su pequeña hija, realizan actividades para producir y sembrar Kiris; Luis Montejano, amante de la naturaleza y comprometido con el medio ambiente y con dejar un legado profundo en espiritualidad, es decir, en el respeto a la Madre Naturaleza, enseña conjuntamente con su esposa a su pequeña hija, a cuidar de las semillas de Kiri, regarlas, verlas germinar y trasplantarlas sobre las márgenes del Río Santa Bárbara que pasa en el Parque Urbano Ecológico de Uruapan, a la fecha, ya existen algunos ejemplares que crecen con gran esperanza para un futuro que mejorara la calidad del aire en esta región de la capital del aguacate y durante este fin de semana se realizará otra forestación en dicha zona.
El árbol del Kiri, por su belleza y generosidad de su madera genera diversas expresiones, tanto estéticas y productivas: como accesorios para diferentes usos, tablas de surf, chapas, muebles, especialmente cajones, instrumentos musicales, barriles para ácidos o vinos, cajones de colmenas, acueductos en áreas rurales, artesanías y cuencos, pulpa de madera, entre otros usos.
Pero en este momento, tal vez la principal funcionalidad es la formación de los niños y las niñas y adolescentes en la siembra de los Kiris; este mensaje de aprendizaje de padres a hijos es importante por que la niñez aprende a respetar al medio ambiente, reconoce la importancia de la naturaleza y en concreto de los árboles como generadores de oxígeno y belleza, es decir generan expresiones estéticas y ontológicas.
La población que rodea al Parque Ecológico Urbano de Uruapan, se siente feliz de saber que al unísono miembros de la colectividad pueden seguir trabajando a favor de cuidar el medio ambiente, de poner al centro la vida, y no el antropocentrismo, es decir, de reconocer que debemos de respetar a los seres vivos, plantas, animales y al ser humano.
Por ello, reconocemos el trabajo que realizan Luis Montejano y su generosa familia, Pedro Cantú, Gerardo Zepeda, Disek, Dub, Michelle Vélez, Juan Tungui Olivo, David López Castañeda, diputada Brenda Fraga, los ejidos y comunidades de la Unidad de Riego del Río Santa Bárbara URDERAL así como muchos otros que están interesados en generar las condiciones para recuperar al Parque Urbano Ecológico de Uruapan y con ello, avanzar en el cuidado a la Madre Naturaleza y el Planeta. Recordemos que debemos de trabajar en horizontalidad y reconociendo a la otredad no solo al humano, sino también a los animales y plantas.