Cuando la queja sustituye al rendimiento laboral
Derivado de los compromisos como embajador de la Paz tanto de la Fundación El Sol, así como de la UNESCO, el trabajo desarrollado para atender la cultura de la paz, me ha llevado a revisar las posiciones teóricas y epistémicas con que se ha construido la irenología, la ciencia que estudia la paz; pero igualmente a trabajar con los estudios de paz desarrollados por Johan Galtung y Francisco Jiménez, ambos teóricos de reconocido prestigio internacional.
Recientemente, trabajamos con la Asociación de Mujeres Médicas de Michoacán, A.C. a petición de sus directivos y por conducto de la presidenta la doctora Nicté Camacho Carrasco, así como con la doctora Sandra Nelly Ruiz Cortés enlace de la Coordinación de igualdad de género, inclusión y cultura de paz, con quienes, acompañados de su membrecía, llevamos a cabo la Conferencia-Taller “Paz Universidad: voces universitarias en la ética de los cuidados”.
El formato pedagógico, permitió una interesante participación dialógica en dos momentos: el primero, de carácter reflexivo sobre las acciones que requieren de revisar la construcción conceptual, repensando sobre el contexto, el modelo económico, el patriarcado y sus impactos en el desarrollo social, además de un conjunto de consideraciones para la comprensión de una revisión desde la complejidad, y con una visión holística y sistémica de la realidad que se vive, así como un segundo momento, en el cual se trabajó en equipo en la construcción de mapas conceptuales.
Entre los hallazgos que se mostraron en los mapas conceptuales que elaboraron las participantes se encuentran presentes los siguientes elementos, que se suman a la complejidad de la visión holística: se requiere de considerar principios, valores y virtudes sociales; la presencia de la ética de los cuidados; convivencia, fraternidad y, participación; creación y desarrollo de la consciencia universitaria; el conocimiento de los derechos humanos, las libertades y la dignidad; promover la igualdad con voz, valor y poder de los integrantes de la comunidad universitaria; tolerancia y respeto; espacios seguros y resiliencia; inteligencia emocional, o gestión de emociones; impulsar la cohesión universitaria a través de la confianza, la identidad y pertenencia universitaria, los valores sólidos y no líquidos y efímeros, así como la convivencia; impulsar la seguridad, y el fomento de la denuncia; colaborar desde la complejidad y fortalecer los procesos holísticos y sistémicos; crear los espacios para el debate de las ideas, que permita fortalecer la armonía, así como la espiritualidad; honestidad, justicia, verdad y amor; interculturalidad; sororidad; sostenibilidad; compañerismo; paz interior y espiritual; resolución de conflictos con enfoque de equidad; construcción de diálogo; libertad de expresión, pensamiento crítico, y fortalecimiento del pensamiento ambiental, para la sostenibilidad.
Impulsar el concepto de paz universidad, en el marco de la quinta generación de los estudios de las paces es fundamental para hacer transitar de un contenido educativo o curricular de la paz a una práctica viva, donde se viva la paz y, que se sitúe dentro de la universidad para impulsar acciones éticas afectivas de transformación, en el respeto de la inclusión, la cultura de la igualdad y no discriminación, y la dignidad humana.
Desde la perspectiva de las personas que han tomado un evento de capacitación sobre Paz Universidad impartido por quien esto escribe, me han expresado la importancia de impulsar acciones para la cultura de la paz dentro de la universidad para vivirlas desde la propia comunidad universitaria, es decir, todos los elementos vivos de la universidad, sintiendo, viviendo, escuchando, apreciando ejercicios de respeto con valores, tolerancia y justicia con verdad.
Para mí, la paz universidad, es un acto que me permite observar desde la complejidad la importancia de revisar todos los elementos transdisciplinarios y los saberes, para integrar una propuesta holística, integral y sistémica, e interdependiente para vincular las epistemologías, espiritualidades, políticas públicas, pedagogías críticas, que integran las partes y el todo del modelo de universidad que deseamos para mantener la paz universidad y desde ahí trabajar para dicho modelo.
La paz universidad permite descolonizar el saber y convertir el conocimiento en herramienta de equidad, donde toda la comunidad pueda abrevar de dicha información, de dichos saberes. La paz universidad nos permite generar espacios de justicia efectiva y resiliente, transitamos de pensar en la paz como ausencia de violencia a construir los espacios para el debate de las ideas, así como espacios seguros, éticamente coherentes, socialmente comprometidos.
Continúo insistiendo que, la paz universidad genera las condiciones para trabajar desde lo ético, así como en el plano espiritual y desde luego lo estético; necesitamos hoy, para la comprensión de los saberes y conocimientos diversos, la visión comunitaria y no hegemónica, que los espacios de la universidad sean estructuras vivas, que respeten y generen actos de tolerancia para la convivencia y fraternidad.
Trabajamos en estos procesos, derivado de la importancia que encarna realizar acciones para hacer vivas las relaciones de respeto y tolerancia en el aula de clases, para evitar que los discursos institucionales pueden contener violencia estructural, pero, sobre todo, por la importancia que tiene generar las redes de los saberes y de las luchas sociales.




