Punta fina
Hablando en Serio
“Democracia disfuncional”
Estoy convencido de que quienes nos gobiernan o nos representan en los partidos políticos, salvo honrosas excepciones, no están al servicio de la ciudadanía, están al servicio de los partidos, de sus cúpulas y de quienes les financian las campañas...
Hoy salimos, o deberíamos, salir a votar; muchos años y mucha sangre corrió para que el ciudadano de a pie dejara de ser vasallo y tuviera derechos políticos, entre ellos el de escoger a sus gobernantes y a sus representantes; el problema es que esa lucha, hasta hoy, en la mayoría de los países es una lucha perdida pues las democracias han sido secuestradas por los grupos de poder; ya sea dentro de los propios partidos políticos (cúpulas partidistas), ya sea por poderes fácticos políticos y/o económicos; me explico:
El primer paso para secuestrar una democracia, son las leyes electorales, es decir, los representantes de los partidos (juez y parte) legislan, para que, quienes ostentan poder político y poder económico controlen las candidaturas; es así como hoy vemos a una persona como funcionario o militante de un partido y mañana lo vemos como candidato, o viceversa; no es de sorprendernos entonces, que si analizamos las historias de los hoy candidatos, ayer estaban trabajando para el partido o como funcionarios dentro de un gobierno de ese mismo partido o con una posición de representación o de gobierno de ese partido… ello, cuando no son los candidatos compadres, cuatachos, cómplices, socios o parientes de los mandamases en los partidos políticos… En el 2014 en el periódico El Financiero se exhibió: “Únicamente el 5.9 por ciento de los 84.6 millones en el padrón electoral actual es miembro de algún partido político.” No mucho ha cambiado al 2021, ello implica que al reciclar nombres, las candidaturas se reparten entre ese 5.9% dejando fuera a los mejores mexicanos.
El segundo paso es el costo de las campañas; si no eres millonetas o no estás apoyado por la cúpula de un partido o no tienes atrás de ti un grupo o persona que pueda “comprar” tu candidatura y financiar una campaña exitosa, al que vas a tener que servir si ganas, simplemente no tienes oportunidad de participar y no, no argumentes el que en México cualquiera puede ser “candidato ciudadano” porque no es cierto, para ser candidato ciudadano tienes que tener muchos recursos (de dudoso origen, no cualquiera apoya a un candidato por ser buena persona o decente), además tienes que tener tiempo para hacer una campaña personal y conseguir suficientes votos que avalen tu candidatura ciudadana y finalmente tienes que tener una copiadora para duplicar credenciales de elector y juntar las firmas necesarias (fue sarcasmo)… y por supuesto, tienes que tener la cachaza de hacer trampa esperando que no te sancionen, para luego presentarte, mentirosamente, como un candidato honesto dispuesto a servir al pueblo, cuando sabes que primero tienes que servir a quienes aportaron el dinero para tu campaña “ciudadana”.
El segundo paso, lo acabamos de decir, es ser tramposo. Es vox populi que casi todos (¿o todos?) los candidatos, salvo honrosas y muy contadas excepciones, mienten y rebasan los topes de campaña, es decir, hacen trampa. Pues nada, que ello por sí mismo cancela a la gente de bien y a la gente honesta para aspirar a ser gobernante o congresista; ¿cómo ser un gobernante o congresista honesto, si tuviste que mentir y hacer trampa para competir? Es como si, siendo presidente declaras que eres Cristiano, cuando es obvio que eres un mentiroso compulsivo y manipulador rodeado de gente corrupta; ambas situaciones no pueden coexistir, o eres cristiano o eres deshonesto, no se puede ser las dos. Lo mismo si te presentas como alternativa democrática y lo primero que haces es repartir candidaturas entre compinches, compadres, parientes y cómplices; simplemente no se puede ser alternativa democrática u oposición honesta, siendo tramposo o gandaya.
Dicho lo anterior y dada la limitación de espacio, posiblemente podremos coincidir, estimado lector, que en México, hoy la democracia es solo una ilusión y que tener como gobernantes y representantes a los mejores mexicanos, es una aspiración lejana… Aun así, por lo expresado, respetuosamente te invito a dejar de leer el periódico y salgas a ejercer tu derecho votando o esto nunca va a cambiar; eso sí, haciendo un esfuerzo por ser crítico, analítico e informado respecto al candidato al que le vas a otorgar tu voto, ya que si votas por un membrete o partido, sin analizar a quién otorgas tu sufragio, no solo serás “borrego” y cómplice de que la democracia mexicana sea disfuncional, sino que serás responsable de que los partidos políticos sigan poniendo como candidatos, salvo honrosas excepciones, a “basura política” o a quienes están a su servicio, por lo que nunca seremos libres de escoger a las y los mejores mexicanos y como consecuencia tener una democracia funcional… Así de sencillo.
Un saludo, una reflexión.
Santiago Heyser Beltrán
Escritor y soñador




