El
buen mexicano en materia fiscal
Una
característica de un sistema impositivo es su obligatoriedad hacia los
gobernados establecida a nivel constitucional, nuestro país no se encuentra
exento de ello, el Constituyente Originario en 1857 la plasmaba en la fracción
II del artículo 31 y con la reforma de 1917 se traslada a la fracción IV, donde
se consignan cinco características de las contribuciones: son personales, en
dinero, deben estar establecidas en una ley, deben ser destinadas al gasto público
y deben ser proporcionales y equitativas.
Circula en medios electrónicos un
documento -quizá apócrifo- con membretes de la Secretaría de Hacienda y Crédito
Público y del Servicio de Administración Tributaria (SAT) titulado “El buen
mexicano en materia fiscal”; quizá sea verdadero y sea una “ocurrencia” más del
titular del poder ejecutivo federal, donde señala a modo de “consigna” lo que
cada gobernado debe hacer, para participar en la transformación del país, donde
se considera que como buenos mexicanos pagamos los impuestos a cargo,
realizando además las siguientes acciones:
- Estoy localizable en cualquiera de los domicilios
que tengo registrados ante el SAT.
- Mantengo la opinión de cumplimiento de mis
obligaciones fiscales positiva y actualizada.
- Cumplo con mis obligaciones fiscales para que el
SAT no deje sin efectos los mecanismos que me otorga facturar.
- Soy congruente en relación con los ingresos que
percibo y los gastos que realizo.
- Cuento con fuentes de financiamiento lícitas y
comprobables para el desarrollo de mis actividades.
- Denuncio ante el SAT cuando alguna empresa o
despacho jurídico o contable me ofrecen participar en un esquema de empresas
facturadoras de operaciones simuladas o cualquier esquema fiscal agresivo.
- Reviso, previo a contratar con mis proveedores y
durante nuestra relación comercial, que éstos no aparezcan en las “listas de
contribuyentes con operaciones inexistentes” publicadas en el portal del SAT y
en el Diario Oficial de la Federación.
- Conservo la información y/o documentación con la
que acredito la efectiva contratación de servicios con mis proveedores, como
bitácoras, entregables y el nombre de las personas que materialmente prestaron
los servicios.
- Me cercioro de la existencia del domicilio fiscal
de mis proveedores y que sus establecimientos, bodegas o sucursales estén
registrados ante el SAT, solicitándoles la documentación que así lo acredite.
- Solicito
con regularidad a mis proveedores y, en su caso, a mi agente aduanal, la
opinión positiva de cumplimiento de sus obligaciones fiscales.
- Cuento
con algún procedimiento de control o vigilancia, con la finalidad de verificar
que mis proveedores tienen la capacidad e infraestructura necesaria para el
cumplimiento de los conceptos consignados en la factura que expiden a mi nombre.
- Solicito
a mis proveedores en el caso de prestación de servicios de personal, copia de
todos los documentos que amparan el pago de las cuotas obrero patronales al
Instituto Mexicano del Seguro Social, así como del entero de las retenciones
del impuesto sobre la renta a sus trabajadores.
- No
realizo contrataciones con proveedores en las que se establecen
contraprestaciones que no corresponden al precio de mercado, o cuando la
remuneración no guarda congruencia con los servicios que me ofrecen; así como,
con aquellos proveedores extranjeros que pretenden cobrar conceptos no
incluidos en la factura que emiten a mi nombre.
- Cuando
tengo mercancía de origen extranjero, me cercioro de contar con documentación
que demuestre su legal estancia en México, en caso contrario, corrijo dicha
situación.
- Mantengo
contacto con el SAT a fin de conocer mi situación fiscal y generar alternativas
de solución respecto del cumplimiento de mis obligaciones.
El
documento contiene una serie de verdades que inciden especialmente en los
contribuyentes que realizan prácticas indebidas con lo que se lesiona a la
hacienda pública, es un documento al parecer lleno de sarcasmo redactado por
alguien que conoce el sistema tributario desde sus entrañas, lo que en el se
contiene, prácticamente son los referentes mediante los cuales el SAT programa
sus facultades de comprobación, nada alejado de la realidad, aunque suene a
broma. @lvarezbanderas