La opción
En los temas de dominio público, sin duda, está el asunto del exfuncionario que, en tiempos de Adán Augusto, en calidad de gobernador, fungió como encargado de una dependencia clave. Para muchos, queda claro, resultó inesperado toda la información que salió a flote. Se agitó la noticia en los titulares de la prensa y, como tal, el rubro se ventiló hasta la propia tribuna de la mañanera donde Claudia Sheinbaum, con oficio, ha dado su punto de vista. Lo que podemos comprobar de eso, de plano, es que el tablero político se moverá. Muchos especialistas, que han hecho un puntual análisis, coinciden que el coordinador de los senadores de Morena, para el futuro presidencial del 2030, ha mermado sus aspiraciones por los niveles mediáticos que alcanzó el tópico en los medios de comunicación.
Es probable, lo más seguro es que sí, es que habrá una reconfiguración en el mosaico electoral. En las condiciones en las que vivimos, partiendo de la premisa postelectoral del 2021, seguramente Claudia, entre sus planes transexenales, está organizar el proceso sucesorio. Está muy claro que eso sucederá, sobre todo ahora que muchas figuras públicas, ha trascendido, darán un paso al costado al anunciar su jubilación. De ahí se desprenderán estructuras que, como tal, quedarán políticamente en la orfandad. No tengo la menor duda que, la inmensa mayoría, encontrará cabida con un liderazgo de peso. Eso lo atestiguamos en pleno proceso de destape de las llamadas corcholatas. Eso, tan pronto como se dé, se irá visibilizando en lo que parece inminente. Y hoy, que de repente brotan estas circunstancias, muchos se harán sentir con mayor fuerza. Lo de Adán Augusto, sumado a los anuncios de poner fin a la actividad política, proyectan a otros actores con nombre y apellido.
En el centro de los reflectores, hoy con un bajo perfil por los tiempos, está Marcelo Ebrard. Él, por todas partes, figura por el trabajo eficiente que está llevando a cabo desde la Secretaría de Economía. Del mismo modo, sabemos, Ebrard funge como un enlace en temas de diálogo y negociación. Diplomacia y relación bilateral, que se ven con claridad, son algunas de las virtudes de él. Eso, por un lado, lo mete de lleno en la próxima sucesión presidencial. Mostrando sobriedad, en efecto, Marcelo no se ha desgarrado las vestiduras en esa lucha interna y jaloneo dentro del partido. Él mismo, cuando así se requiere, se hace notar, sabedor de que los tiempos cuadran cuando llegue el momento oportuno. Hoy, ni se inmuta ni preocupa. Ver los toros desde la barrera es, naturalmente, una decisión inteligente, eso sí, en una posición privilegiada donde no tiene mucho desgaste en la lupa del escrutinio público.
Hoy, en medio de ese vaivén, Marcelo Ebrard se posiciona como el mayor activo político del armado de Claudia Sheinbaum. Sus recientes logros en materia económica, y el elevado esquema de inversiones que ha signado, lo catapultan en los reflectores. El Plan México, por ejemplo, es una coyuntura relevante que ha sabido capitalizar y sacarle provecho. Gracias a ello, Marcelo ha alcanzado niveles de aprobación muy elevados. La encuesta que publica MetricsMx- para SDPnoticias- da cuenta del paso contundente. Eso, entre otros factores más, es suficiente para ir proyectándolo al ejercicio democrático que viviremos en unos años más. Él, lo sabemos, tiene un proyecto de nación que ha ido fortaleciendo y nutriendo. Esa vitalidad y plenitud, sumada a la correlación de fuerzas que habrá, engrosarán las filas de la plataforma Ebrard-2030.
Sabemos que pasando las elecciones intermedias del 2027, está claro, vendrá un lapso estratégico para lanzar las aspiraciones. No sé si Claudia Sheinbaum, como lo hizo AMLO, dará el título de corcholatas a quienes tengan mayor aceptación en las bases del partido. Lo que sí es un hecho, sobra decir, es que Marcelo Ebrard está listo y preparado para encarar uno de sus objetivos prioritarios: la silla presidencial. Su forma tan mesurada, y el cálculo que sabe poner en marcha en los momentos cruciales, serán coyunturas favorables para él. Es su momento, sobre todo ahora que, en concreto, hay una reconfiguración y una correlación de fuerzas que, de plano, pueden ser capitalizados a la causa de Ebrard. Y sí, alguien que comienza con buen ritmo y sabe mantener el nivel, tiene las condiciones dadas para ser, en unos años más, el sucesor de Sheinbaum.




