Palabras y juicios irredentes
El Ingeniero Marcelo Gerardo Hernández Vera (08-11-56/11-01-1996) fue, ante todo, un luchador social y un hombre profundamente comprometido con su tiempo y con las causas de mayor sensibilidad social. Su partida prematura deja un vacío significativo, pero también un legado invaluable de trabajo, entrega y convicción en favor de la sociedad, particularmente de los grupos en situación de vulnerabilidad.
A lo largo de su vida, Marcelo Hernández Vera se distinguió por una vocación genuina de servicio, entendiendo que el conocimiento técnico y profesional debía estar al servicio del bien común. Desde distintos espacios de participación social y comunitaria, impulsó acciones orientadas a la justicia social, la inclusión, la solidaridad y la defensa de la dignidad humana, siempre con una visión ética y profundamente humana.
Su labor trascendió el ámbito individual para convertirse en un ejercicio colectivo de acompañamiento y organización social, trabajando de la mano con comunidades, organizaciones y personas que enfrentaban condiciones de desigualdad, exclusión o abandono. Para Marcelo, el compromiso social no era un discurso, sino una práctica cotidiana basada en la empatía, la congruencia y la responsabilidad social; esto lo demostró hasta el último suspiro en este plano terrenal.
Aunque su vida fue breve, el impacto de su trabajo permanece en las personas y comunidades a las que acompañó como vecinos de la colonia Río Volga, en Uruapan. Su ejemplo recuerda que la transformación social es posible cuando se actúa con convicción, sensibilidad y coherencia entre el pensamiento y la acción.
Hoy, la memoria del Ing. Marcelo Gerardo Hernández Vera se mantiene viva como referente de compromiso social y como inspiración para quienes creen en una sociedad más justa, solidaria y humana. Su legado interpela a no permanecer indiferentes y a continuar trabajando por las causas que él defendió con firmeza y generosidad; lo seguiremos recordando por el legado que nos dejó.




