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Triple feminicidio en Argentina; fue transmitido en vivo
Una ola de indignación y dolor sacude a Argentina tras el brutal triple feminicidio de Morena Verdi, de 20 años, Brenda Loreley del Castillo, de la misma edad y Lara Morena Gutiérrez, de tan solo 15 años. Este caso, que ha conmocionado a la región, no solo desata la furia por la crueldad de los hechos, sino que también expone la cara más oscura de la violencia narco y digital, en un contexto de creciente preocupación por la fragilidad de los marcos jurídicos e institucionales que se supone protegen a las mujeres.
El 19 de septiembre, las tres jóvenes fueron vistas por última vez en La Tablada, cuando subieron a una camioneta Chevrolet Tracker blanca. Una semana después, sus cuerpos desmembrados fueron hallados en una casa de Florencio Varela, dando inicio a una investigación que revelaría detalles escalofriantes.
Un crimen transmitido en vivo: La dimensión más oscura de la red
La investigación sacó a la luz una dimensión perturbadora: los asesinos transmitieron en vivo las torturas y asesinatos. La plataforma utilizada fue Zangi, un servicio de mensajería de origen armenio con cifrado militar, y una cuenta cerrada de Instagram, permitiendo que entre 40 y 45 personas, todas vinculadas al narco, presenciaran el horror en tiempo real.
Tony Janzen Valverde Victoriano, alias “Pequeño J”, principal sospechoso y líder de una red de narcotráfico, habría creado la cuenta en Zangi la misma noche de la desaparición. Un fragmento grabado por un "soldadito" con otro celular, el único registro que llegó a la Justicia, revela la frase: “Así le va al que me roba”, sugiriendo que el móvil del crimen fue la sospecha de un robo de droga.
Las víctimas fueron sometidas a torturas atroces: a Lara, la menor, le amputaron dedos y una oreja antes de asesinarla de una puñalada en el cuello; a Brenda la golpearon y le quebraron el cuello; a Morena le aplastaron la cabeza. El ensañamiento, según los fiscales, evidencia un crimen atravesado por la violencia de género y la lógica mafiosa.
Este triple feminicidio no es solo un acto de barbarie, sino también un doloroso recordatorio de la vulnerabilidad en la que se encuentran las mujeres en Argentina. Organizaciones feministas, como "Ni Una Menos", señalaron que la tragedia ocurre en un escenario donde las políticas del presidente Javier Milei han echado por tierra los logros institucionales y legales que las mujeres habían ganado por años.
Algo más. Se cree que que las víctimas cayeron en una "trampa" tendida por grupos criminales peruanos, lo que añade otra capa de gravedad a la situación.
Los audios desgarradores
Un giro crucial en la investigación del triple feminicidio se produjo gracias a la colaboración de la madre de Magalí Celeste, una de las personas arrestadas en la vivienda donde fueron hallados los cuerpos destrozados de Lara, Morena y Brenda. Magalí Celeste, la encargada de cuidar la casa en Florencio Varela, fue detenida junto a otros tres individuos cuando intentaban borrar las huellas de un i nfierno, el mismo día en que la policía descubrió los restos de las tres jóvenes, marcados por la tortura y la barbarie.
Los audios enviados por Magalí Celeste a su madre adoptiva, una funcionaria del Ministerio de Educación estatal, a través de WhatsApp, no son meros mensajes; son gritos ahogados desde el epicentro del horror. Son la banda sonora de una pesadilla que cobró vida en esa casa. En ellos, Magalí no solo expresa su temor, sino que pinta un cuadro dantesco de una fiesta que se transformó en violencia y muerte.
En los audios, la voz de Magalí tiembla, presa del pánico, mientras describe cómo la atmósfera festiva se corrompió, dando paso a un ambiente de locura y desesperación. Se escuchan ecos de tortura, gemidos de agonía y el rugido sordo de la maldad humana. Cada palabra es un puñal, cada silencio, una condena.
Según medios locales, en los audios se escucha a Magalí decir: "Estamos en un albergue transitorio, refugiados porque nos quieren matar". Esta frase, pronunciada con la voz quebrada por el terror, revela que Magalí y sus acompañantes se sabían atrapados en una ratonera, a merced de sus captores. La colaboración de la madre de Magalí al proporcionar estos audios a la policía ha sido fundamental para entender la dimensión del horror que se desató en esa casa, permitiendo vislumbrar la oscuridad que consumió a Lara, Morena y Brenda.
En las calles se exige justicia
Este fin de semana, las calles de Argentina se llenaron de protestas. La Plaza Flores en Buenos Aires fue el epicentro de la movilización, convocada por colectivas feministas como "Ni Una Menos", que marcharon junto a las familias de las víctimas, la ciudadanía y diversas organizaciones de la sociedad civil, exigiendo justicia y un alto a la violencia machista y el narcotráfico.
Avances en la Investigación
Al momento hay seis personas detenidas relacionadas con el triple feminicidio, entre ellos Miguel Ángel Villanueva Silva, Iara Daniela Ibarra, Andrés Maximiliano Parra y Magalí Celeste González Guerrero. Los dos primeros fueron encontrados limpiando la escena del crimen. Días después, se detuvo al peruano Lázaro Víctor Sotacuro y a Ariel Giménez. Sin embargo, la búsqueda continúa para Tony Janzen Valverde Victoriano, alias "Pequeño J" y Matías Agustín Ozorio, señalados como los autores intelectuales del crimen. La camioneta Chevrolet Tracker blanca, denunciada como robada en agosto y con documentación alterada, fue encontrada incendiada cerca del lugar de los hechos.
El triple feminicidio de Morena, Brenda y Lara no es solo un caso criminal; es un grito de alarma que resuena en toda Argentina, exigiendo justicia, protección y un replanteamiento urgente de las políticas que afectan la vida y la seguridad de las mujeres.




