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CIUDAD DE MÉXICO, 25 de octubre de 2026.- La proteína ha dejado de ser un componente nutricional para constituirse en una categoría política, económica, territorial y cultural que organiza mercados, acciones públicas, tecnologías industriales, imaginarios de bienestar y relaciones de poder, consideró la profesora-investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, Elena Lazos Chavero.
Mencionó que la omnipresencia de los suplementos en las tiendas de nutrición, el desarrollo de políticas públicas y los avances tecnológicos en la producción de carne –incluida su síntesis industrial– responden a la memoria colectiva que la vincula al bienestar.
Sin embargo, rara vez se cuestionan las relaciones de poder implícitas en el discurso normativo que señala qué cantidad de este macronutriente debemos comer para alcanzar una nutrición adecuada.
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