Heridas de bala 3 mujeres en el Valle de San Pedro, Uruapan
MORELIA, Mich., 24 de octubre de 2026.- El adiós a Janeth, víctima de feminicidio, fue a la usanza mexicana, rural. Llena de nostalgia, dolor y amor. Un lugar donde ambos sentimientos hacen olvidar las diferencias: un velorio y sepelio lleno de comunidad, de Charo.
En el medio rural, la expresión de servicios fúnebres es ajena al lenguaje. En el campo es el velorio.
La última forma de amor de los vivos a los que se van en el medio rural son las oraciones, el rezo con sus letanías y alabanzas, cuyos tonos vocales pueden doler tanto que escucharlos provoca sentir al muerto como el más cercano.
Janeth volvió a su casa alrededor de las 2:30 horas del viernes, en un ataúd de madera sencillo. No había sala ni café esperando. Solo un grupo de mujeres que venía a pedir a las ánimas, a María y Cristo, recibirla.
Su familia, vecinos y amistades oraron por ella desde ese día hasta este sábado, a la par que participaban en la movilización pacífica en la plaza principal.
En medio del dolor de su partida, sus tías se dieron a la tarea de compartir un refrigerio con sus vecinos. Café de olla, pan tradicional, frijolitos refritos con manteca, chiles en vinagre, queso fresco y tortillas de mano, en forma de agradecimiento por su acompañamiento.
Charo hoy tiene presente a Janeth más que nunca. Recuerdan que era amiguera, sonriente y trabajadora.
¡Le hace falta a las mujeres de su barrio! El viernes, por primera y por mucho tiempo, no estará para venderles pollo y al equipo de fútbol le falta un miembro.
Cerca de las 11 horas salió de su casa por última vez, recorrió aquella calle empedrada para la misa de cuerpo presente. Y, como si todo Charo quisiera despedirse de ella, recorrió varias calles de la cabecera municipal.
Pasó por la plaza, frente al mercado, cruzó la carretera, llegó a la cancha Las Palmas y fue al panteón.
A cada paso, alguien salió del letargo diario y le dijo adiós desde su casa o local.
Al caer la tarde, las personas volvieron a su casa. Cerraron sus negocios.
La plaza calló, pero Janeth este sábado está en la indignación de todos los que la conocieron... y en las lamentaciones de Charo.




