Crean mural comestible con 5 mil panes de muerto en Morelia
MORELIA, Mich., 1 de noviembre de 2026.- Martín permanece sentado sobre una tumba, está comiendo algo, tiene una pausa entre todo el ajetreo que ocasiona la cercanía a la Noche de Muertos en el panteón municipal de Morelia. Él se dedica a mantener limpio el panteón.
"Entre mis labores está limpiar tumbas", aclara Martín al presentarse, y asegura a Quadratín que esta actividad la hace todos los días, y enfatiza en la importancia de su actividad.
"Yo llego temprano, antes de las 7 ya andamos acá limpiando las lápidas para cuando llegue la gente y las encuentre limpias", expresa el hombre quien lleva lentes de sol y una melena.
Reconoce que en esta temporada el trabajo se multiplica, pero lo toma de manera muy simple: todos debemos trabajar y todos tenemos necesidades, así que hay que entrarle al trabajo porque para todos sale el sol, asevera.
Explica qué es un trabajo sencillo como el de cualquier persona, y las personas ya lo conocen, lo llaman para que lave sus tumbas, y acude sin problema, sin envidias, aclara porque son varios en el panteón que se dedican a la limpieza de las tumbas y en estas fechas el trabajo aumenta.
Su actividad, aclara, es dejar todo listo en las tumbas para que la gente venga y visite a sus difuntos, pero otras actividades asociadas al panteón como cavar fosas, no le corresponden y no le gustan.
Sobre si alguna vez lo han espantado en el panteón, él dice enfáticamente que no, que nunca le ha pasado nada de eso y que esas son puras mentiras, "esa es la creencia, ya me he ido tarde y entro cuando cambia el clima, el tiempo de la temporada que amanecía bien tarde. Decían que espantaban y que espantaban, eso no es cierto", expresa.
Todo lo que cuenta la gente con respecto al panteón se crea en la mente de las personas, asegura el hombre, ya que las mismas personas trabajan su mente pensando en eso, y eso lo único que hace es que jala la mala vibra a las personas, expresa, y enfatiza que nunca lo han espantado en los 27 años que lleva trabajando en el panteón municipal.
"Me gusta mi trabajo, por eso estoy aquí", expresa Martín, y en todo ese tiempo de trabajo en el camposanto, ha visto de todo, gente triste porque fallece algún familiar, pero "como todo, cada quien su dolor, de cada persona, pues esos pasos tenemos que dar".
Estos dos días, tanto el 1 como el 2 de noviembre, dice, la gente viene a traer flores a sus difuntos y su labor es tener limpias las tunas antes, pero también después, "las lápidas que yo tengo por cuidado, que me pagan a mí cada mes, las personas que me ocupan, pues tengo que hacerlo cada 8 días, cambiarlas, ponerles agua limpia para cuando vuelvan a venir encuentren limpio".




