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MORELIA, Mich., 3 de agosto de 2026.- Ángel desde que era morro, desde los 12 años, se dedica a trabajar con malabarismos que incluyen fuego, y lo hace en la calle. Hoy tiene 40 años y lo que hace representa el sustento de vida de él y su familia.
Sorteando vehículos en la avenida Héroes de Nocupétaro esquina con la calle Guillermo Prieto, en el lugar conocido popularmente como El Triangulito, Ángel le pega a la chamba a las 12 y se va a las 7 de la noche; lo que saque en ese tiempo será lo que permita llevar algo a la mesa familiar.
El hombre delgado y de estatura baja aparece entre los vehículos, pintado en toda su humanidad en un tono plata, mientras lleva unas antorchas con las que realiza algunos actos ya más circenses.
Cuenta a Quadratín que cuando era niño y empezó en esto, lo hizo como un tragafuegos. Asegura que, por mucho que se diga sobre afectaciones a la salud debido a meterse gasolina en la boca para escupir fuego, e incluso pintarse la piel, nunca le pasó nada. Hoy ya no carga con ese oficio de dragón, pero sigue manipulando el fuego a través de sus antorchas.
Sobre el trato con la gente, explica que algunas personas se burlan de él, pero otros más sí lo tratan bien, "me dicen que Chucky y acá, pero se burlan de ellos mismos, porque yo no me meto con nadie para que no se anden metiendo conmigo", aclara.
Cuenta que dejó de estudiar cuando era niño porque le gustó más trabajar y además "las morras se metían conmigo y no".
Sabe que sí es un riesgo andar en las calles trabajando, pero es parte de lo que hace y debe echarle ganas para sacar a su familia adelante, ya que tiene dos hijos, y ahora sale para comer; sin embargo, tiene qué ver cómo generar un poco más porque su hija mayor va a entrar a la prepa, "así que necesito ayuda de la gente, que me apoye, porque va a entrar la niña y son gastos que se me vienen".
Asegura que no se mete nada de droga como puede pensar la gente, a lo que sí es adicto, confiesa, a ese echarse sus cigarritos y unas cocas bien frías. Debe tener mucho cuidado porque el cigarro y la gasolina que utiliza para sus antorchas son una mala mezcla.
Al Ángel le gusta andar solo. Dice que cuando trabaja prefiere hacerlo por su cuenta y que no esté ahí nadie porque luego lo meten en problemas "y son chingaderas". Lo que le pediría a la gente que pasa por los lugares donde él trabaja es que lo apoye y lo respete en lo que hace.




