Asesinan a 2 hombres al sur de Morelia; presuntamente eran padre e hijo
MORELIA, Mich., 26 de octubre de 2026.- Una inversión pública de 426 millones de pesos, un recinto ferial sin fecha de reapertura y alrededor de 4 mil personas afectadas por la pérdida de una de sus principales temporadas de ingresos. A siete años de que la Expoferia Michoacán dejó de funcionar en Charo, el inmueble permanece fuera de su actividad original, mientras persisten problemas de escrituración de terrenos y el Gobierno estatal mantiene su apuesta por un modelo distinto de festival.
El cierre de la antigua feria abrió una disputa entre la postura oficial, que señala las riñas y la violencia registradas en el recinto, y los comerciantes, quienes buscan recuperar el espacio que durante años representó una oportunidad para sostener sus negocios y una red de proveedores en Morelia y otras regiones del estado.
Los sábados por la tarde, familias de Morelia abordaban el Nissan Tsuru del padre para visitar la Expoferia. Entre puestos de comida, vendedores, juegos mecánicos y música, el recinto de Charo era un punto de encuentro para visitantes, pero también una fuente de ingresos para cientos de comerciantes.
Con el paso de las horas aparecían personas alcoholizadas, riñas y detonaciones de arma de fuego, situaciones que el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla ha señalado para justificar su decisión de no recuperar el modelo anterior.

Actualmente, algunas instalaciones sirven como bodega para materiales, documentos y bienes de dependencias estatales. Siete años después, el inmueble continúa sin una fecha de reapertura como feria y con parte de sus terrenos pendientes de regularización jurídica.
“Todos lo sentíamos como nuestro aguinaldo del año”, recuerda Zoilo Ramos Rodríguez, dirigente de la Unión de Comerciantes Artesanos Juan Ramos, al referirse a la temporada que permitía a cientos de comerciantes fortalecer sus ingresos.
Ramos Rodríguez calcula que alrededor de 4 mil personas resultaron afectadas por el fin de la actividad ferial. En el recinto participaban unas 15 organizaciones de comerciantes, distribuidas en un pabellón comercial con 400 espacios, un área de artesanos con 450 y una zona gastronómica con 400, además de cerca de 50 lugares vinculados con la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac).
“Diariamente, yo creo que cada comerciante vendía un estimado entre 30 mil y 35 mil pesos, según el giro”, afirmó. La cifra corresponde a su estimación de ventas por comerciante, no a una medición oficial de los ingresos totales de la feria.
El impacto económico trascendía el recinto. Para abastecer sus puestos, los comerciantes compraban carne, frutas, verduras, carbón, abarrotes, refrescos y desechables en el Mercado de Abastos, además de adquirir tortillas y otros insumos en establecimientos de Morelia.

“Nosotros íbamos a surtir los abarrotes, la carne, el carbón, la fruta, la verdura, el desechable y todo el refresco”, recordó Ramos Rodríguez.
La actividad también beneficiaba a transportistas, ganaderos, restaurantes y artesanos que adquirían materiales para elaborar sus productos. Asimismo, ofrecía a los municipios un espacio para presentar sus platillos y actividades productivas, además de impulsar la comercialización de ganado bovino, ovino y equino procedente de regiones como la Ciénega y Tierra Caliente.
El Festival Michoacán de Origen se convirtió en una alternativa para algunos comerciantes, aunque con menos espacios que los disponibles en Charo.
Las organizaciones distribuyeron los lugares de manera proporcional a los que ocupaban en la antigua feria y organizaron turnos para permitir la participación de sus integrantes.
“Nos rolamos. Algunos trabajaron una semana, salían y entraban otros”, explicó Ramos Rodríguez. La antigüedad también se tomó en cuenta para asignar los espacios, pero la alternativa no permitió que todos trabajaran ni reprodujo la capacidad comercial del recinto.
El gobernador Alfredo Ramírez Bedolla ha defendido este formato y marcado distancia con las prácticas que atribuye al modelo anterior.
“El Festival Michoacán de Origen ha sido todo un éxito, pero muchos quieren regresar a la borrachera de la vieja feria, hasta los truenos, gallos y las carreras de caballos y todas esas imágenes violentas, y aquí no. Aquí es un Gobierno pacífico, sereno, con otra visión. Distinta”, declaró.
Ante el argumento gubernamental de que recuperar la feria representaba un costo elevado, las organizaciones propusieron rehabilitar sus espacios con recursos propios o mediante el pago correspondiente a ese año, afirmó el dirigente.
“Para que no fuera carga para el Gobierno, nosotros reactivábamos”, sostuvo.
Ramos Rodríguez señaló que algunas estructuras metálicas destinadas a los puestos permanecen en el recinto, mientras que las lonas ya no están en condiciones de uso por su exposición al clima.
El recinto comprende cerca de 100 hectáreas. Una parte de los terrenos pertenecía al patrimonio estatal y otra corresponde a predios particulares que fueron expropiados.
En 2017, la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas reportó una inversión de 426 millones de pesos para el conjunto ferial. El 11 de abril de 2022, la Secretaría de Desarrollo Económico calculó en 20 millones de pesos el costo de rehabilitación, una cantidad que no fue presupuestada entonces ni en los años posteriores.
Ricardo Bernal Vargas, director de Patrimonio del Estado, informó que algunos predios todavía carecen de escrituras formalizadas a favor del Gobierno de Michoacán, pese a que ya fueron pagados.
El funcionario atribuyó el problema a omisiones de administraciones anteriores y explicó que la Consejería Jurídica lleva los procedimientos de regularización, incluidos terrenos con antecedentes de pequeña propiedad y asuntos ejidales.
Bernal Vargas indicó que algunos predios ya fueron regularizados y otros permanecen en trámite. Estimó que los procedimientos podrían concluir en los próximos meses, aunque no precisó cuántos terrenos faltan por escriturar. Aclaró que la situación jurídica no impide el aprovechamiento del inmueble.
Actualmente, la Dirección de Servicios Generales, adscrita a la Secretaría de Finanzas, tiene bajo resguardo el recinto. Sus instalaciones sirven para almacenar materiales, documentos y bienes de dependencias estatales, además de albergar eventos especiales, entre ellos actividades relacionadas con la Expoferia Ganadera.
El director de Patrimonio afirmó que el inmueble dispone de agua, electricidad y sanitarios para los usos que tiene asignados.
Para los comerciantes, el futuro de la Expoferia no se limita a recuperar un inmueble público, sino a restablecer una temporada de ingresos que beneficiaba a cientos de familias y a una amplia red de proveedores en Morelia y otras regiones de Michoacán.




