Detienen a 5 en operativos contra el narcomenudeo en Uruapan y Morelia
MORELIA, Mich., 26 de octubre de 2026. - Al Tercer Juzgado de Distrito lo cubre una sombra. No es una que pueda medirse por la luz que entra por las ventanas ni por las horas que pasan dentro de las oficinas. Es una que se instaló entre escritorios, sillas y expedientes. Aparentes rituales de magia negra.
Primero fue el juez Rafael Linares Rivera. Un día llegó a su oficina y encontró su silla apuñalada. En el suelo, una cruz de cinco picos, tierra de panteón y una fotografía suya con su nombre al centro. Un conjunto de elementos que, de acuerdo con creencias asociadas a prácticas de brujería, se utilizan en rituales de esta naturaleza.
Ahora, la escena se repitió con una trabajadora del mismo juzgado. La misma dinámica, el mismo orden. Objetos que, más allá de las creencias que puedan despertar, fueron interpretados por quienes los encontraron como actos de intimidación.
"¿Qué sentirías si llegaras a tu lugar de trabajo y encontraras, sobre tu escritorio, una fotografía...?", dice una lona colocada en las oficinas.
¿Podrías sentarte a trabajar como si nada hubiera ocurrido?
Esa es la pregunta que atraviesa ahora los pasillos del juzgado. No se trata únicamente de lo que representan esos objetos para quienes creen en su significado, sino de lo que implica encontrarlos dentro de un espacio de trabajo, con el nombre y la imagen de una persona como parte de la escena.
La repetición de estos hechos llevó a los trabajadores a manifestarse y a laborar bajo protesta, en rechazo a lo que consideran actos intimidatorios.
En especial cuando la mujer en la imagen es una trabajadora afiliada al sindicato Renovación, mantuvo tomadas las instalaciones del Poder Judicial de la Federación por una semana.
En el juzgado, donde las jornadas transcurren entre expedientes, plazos y resoluciones, la preocupación se instaló en el espacio cotidiano.
La silla intervenida, la cruz en el suelo y las fotografías dejaron de ser objetos aislados para convertirse en parte de una misma secuencia que ahora inquieta al personal.
De acuerdo a fuentes del Sindicato Renovación, el juez presentó denuncia, pero al llegar el Ministerio Público se le negó acceso y lo que podría considerarse la escena del crimen fue retirada, por lo que se ignora si procedió o archivo la denuncia.
A diferencia de la herbolaría, la brujería o magia no tiene evidencia científica de su veracidad, por lo que es pura fe en qué va a suceder, no obstante, todavía hay muchos que creen y en el camino han perdido su patrimonio, por lo que se sanciona por el Código Penal de Michoacán.
El Código Penal del estado es muy claro, en su Artículo 218, apartado décimo segundo, señala que comete fraude especifico quien que explote las preocupaciones, la superstición o la ignorancia, por medio de supuesta evocación de espíritus, adivinaciones o curaciones”, tal y como prometen algunos “brujos”, ya sea negros o blancos.




