Concentran Morelia, Uruapan y Zamora 56% de denuncias por narcomenudeo
MORELIA, Mich., 6 de noviembre de 2026.- La metanfetamina fue la droga que apareció con mayor frecuencia en diez sentencias y resoluciones de apelación con cuadro fáctico publicadas durante 2026 por el Poder Judicial; el 60 por ciento de los casos involucró esta sustancia ilegal.
La revisión de estas resoluciones permitió identificar distintas circunstancias relacionadas con el narcomenudeo en Michoacán: posesión de sustancias en espacios públicos, detenciones después de persecuciones policiales, cateos en viviendas, aseguramientos de drogas en pequeñas bolsas y casos en los que las autoridades también localizaron armas de fuego y cartuchos, además de un caso de reclutamiento forzado de menores.
El narcomenudeo, el séptimo delito más investigado en Michoacán, viene acompañado de otra serie de delitos. La marihuana apareció en cuatro de los diez expedientes. En dos casos más, las resoluciones mencionaron sustancias con apariencia de narcótico, pero no precisaron su identificación.
Además, algunos expedientes incluyeron más de una droga.
La metanfetamina apareció en casos registrados en Morelia, Pátzcuaro, Villa Madero, Uruapan y La Piedad. Las circunstancias fueron distintas: desde la posesión de una cantidad de 30.706 gramos en un vehículo en Morelia, hasta el aseguramiento de 20 envoltorios con 15.1763 gramos en una vivienda de Villa Madero.
En Pátzcuaro, las autoridades reportaron cuatro personas con cantidades individualizadas de la sustancia, además de una pistola y cartuchos, lo que sumó otro delito en contra de los detenidos. En Uruapan, el cateo de un domicilio permitió localizar 9.5980 gramos de metanfetamina y 706 gramos de marihuana.
Uno de los expedientes de Morelia presentó una dinámica distinta. La investigación comenzó con una denuncia anónima que señaló presuntas actividades de venta de drogas en un inmueble. Después, los oficiales realizaron una compra controlada, una estrategia que les permitió confirmar la hipótesis. Días más tarde, ejecutaron una orden de cateo. En el domicilio localizaron metanfetamina, marihuana distribuida en bolsas selladas y dinero en efectivo. La resolución también abordó un presunto ofrecimiento de dinero a los policías para evitar la detención. Se trató de uno de los casos con mayores elementos relacionados con una posible actividad de comercialización.
En otros asuntos, la posesión de narcóticos apareció como parte de intervenciones policiales que comenzaron por motivos diferentes. En Morelia, un hombre fue detenido después de que policías intentaron detener el vehículo que conducía, relacionado por el C5i con un reporte de robo con violencia. Nuevamente, acumulación de delitos.
En otro expediente, también de la capital, la intervención policial ocurrió después de que los agentes observaron a un hombre que fumaba con una pipa. La resolución de apelación cuestionó que esa conducta, por sí sola, justificara una inspección corporal. La resolución fue en favor del sospechoso, pero dejó en evidencia el consumo de sustancias libremente en la vía pública.
Los cateos también constituyeron una vía de localización de drogas. En Villa Madero, las autoridades ingresaron a una vivienda con una orden judicial y aseguraron metanfetamina, armas de fuego, cartuchos y dinero. En Uruapan, un cateo permitió localizar marihuana, metanfetamina y diversos indicios relacionados con armas. Sin embargo, en este último asunto, la apelación revocó la vinculación a proceso por posesión de narcóticos y ordenó la reposición parcial del procedimiento, mientras dejó subsistentes las determinaciones relativas a otros delitos federales.
Las armas de fuego y las municiones aparecieron como un elemento coincidente en varios expedientes. En Pátzcuaro, la intervención policial derivó en el aseguramiento de una pistola y cartuchos, además de las cantidades de metanfetamina atribuidas a cuatro personas. En Villa Madero, las autoridades reportaron dos escopetas, una pistola calibre .22 y municiones. En Uruapan se localizaron armas y otros indicios balísticos, mientras que en La Piedad el informe policial señaló que un adolescente portaba una pistola calibre 9 milímetros.
La presencia de armas y drogas en un mismo expediente no demuestra, por sí misma, que todas las personas investigadas pertenecieran a una organización criminal o que participaran en una estructura de distribución.
Otro elemento que destacó fue la participación de personas menores de edad. Dos de los diez expedientes identificaron de manera expresa a adolescentes: uno de 13 años, detenido en Morelia, y otro de 14 años, en La Piedad.
El expediente de La Piedad presentó una circunstancia distinta a las demás. El 14 de julio de 2026, policías localizaron a un grupo de personas en un predio de la comunidad de Río Grande, algunas de ellas con armas largas o cerca de ellas. Al advertir la presencia policial, varias personas huyeron por terrenos de cultivo y vegetación. Los agentes detuvieron a un adolescente de 14 años, a quien el informe policial atribuyó la portación de una pistola Glock calibre 9 milímetros, con 14 cartuchos, y tres bolsas con metanfetamina.
Durante el proceso, el adolescente ofreció una versión distinta. Declaró que llegó al lugar después de que le ofrecieron trabajo en un invernadero, que lo trasladaron junto con un primo a una vivienda y que después lo obligaron a trabajar para hombres armados y encapuchados. Afirmó que permaneció retenido durante tres días bajo amenazas y negó que portara el arma y las drogas al momento de su detención.
Esta declaración introdujo en el expediente la posibilidad de que el adolescente hubiera sido captado mediante una oferta laboral falsa y sometido a condiciones de coerción.




