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MORELIA, Mich., 19 de junio de 2026.- La discriminación continúa como la principal causa de vulneración a los derechos humanos de las personas de la diversidad sexual en Michoacán. Aunque las denuncias formales ante la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) son limitadas, detrás de cada expediente existen historias de exclusión, estigmas y obstáculos para acceder a servicios básicos.
De acuerdo con el presidente de la CEDH, Josué Mejía Pineda, desde 2023 el organismo ha registrado 56 quejas relacionadas con integrantes de la comunidad LGBT+, mientras que durante 2026 únicamente se ha presentado una.
Las cifras, sin embargo, no necesariamente reflejan la magnitud del fenómeno.
"La principal vulneración que identificamos es la discriminación", señaló el ombudsperson michoacano durante una entrevista con Quadratín.
La discriminación aparece en distintos espacios. En algunos casos se manifiesta mediante expresiones ofensivas o tratos diferenciados; en otros, a través de obstáculos para acceder a servicios de salud o por la falta de reconocimiento de la identidad de las personas.
Después de la discriminación, las principales quejas se relacionan con el acceso a servicios de salud, la atención de personas que viven con VIH y las condiciones de igualdad dentro del ámbito educativo.
Es precisamente en las escuelas donde persisten algunos de los desafíos más complejos.
Según explicó Mejía Pineda, varias inconformidades se encuentran relacionadas con el respeto a la identidad de las personas y con prácticas que derivan en exclusión o trato desigual.
La consecuencia de estos actos va más allá de una ofensa verbal.
La discriminación puede generar afectaciones emocionales, aislamiento, abandono escolar y deterioro en la salud mental de quienes la enfrentan.
Por ello, el titular de la CEDH consideró que las instituciones deben fortalecer la capacitación de servidores públicos para incorporar una perspectiva de derechos humanos y evitar conductas que reproduzcan estereotipos o prejuicios.
A decir del funcionario, algunas prácticas discriminatorias derivan del desconocimiento, mientras que otras responden a prejuicios arraigados que continúan presentes en distintos ámbitos de la vida pública.
La apuesta, sostuvo, consiste en generar condiciones para que el respeto a los derechos humanos deje de ser un tema exclusivo de organismos especializados y se convierta en una responsabilidad compartida por todas las instituciones.
En una entidad donde la diversidad sexual continúa enfrentando barreras cotidianas, la discusión ya no se limita a reconocer derechos en el papel, sino a garantizar que éstos puedan ejercerse plenamente en la vida diaria.




