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MORELIA, Mich., 6 de agosto de 2026.- Hay cocina molecular y cocina terapéutica, que son variedades gastronómicas a las que hay que perderles el miedo y experimentarlas, manifestó en una entrevista el chef Iván Burgos, quien ha empezado a hacer una interesante mezcla entre cine y gastronomía.
Desde su punto de vista, la capital michoacana sí está preparada para hacer este tipo de cocina, indicó en relación principalmente a la terapéutica, que es comida con cannabinoides y que mucha gente conoce también como cocina cannábica.
"Hay que perderle el miedo, o sea, la cocina cannábica no solo es una cocina que te va a poner 'pacheco', sino que es una cocina que te puede servir, por ejemplo, para usar las semillas, usar los tallos y las hojas y no solamente las flores", indicó.
Entonces se puede consumir comida cannábica, pero por los beneficios que tiene la planta para la salud, explicó.
La cocina molecular, explicó, es básicamente cambiar las texturas, y es posible mimetizarla con la cocina michoacana porque se pueden fusionar técnicas actuales con las ancestrales, "estamos hablando, por ejemplo de cocinar un pollo dentro de un barro, y servirlo con una gelatina caliente de atapakua".
Este es solo un ejemplo pero se pueden hacer otras cosas, indicó y ejemplificó con el helado de pasta que en lugar de hacerlo de la manera tradicional con dos recipientes dentro del hielo, y que puede llevar a 40 minutos o una hora, "se puede hacer con nitrógeno líquido en un minuto".




