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MORELIA, Mich., 22 de octubre de 2026.- Entre los ladridos del perro de un vecino, los apagones de un edificio y los ruidos de la construcción, dos documentalistas intentan entrevistar a tres compositoras musicales. En medio de las interrupciones, las conversaciones revelan no solo su vocación por la música clásica contemporánea, sino los conflictos que enfrentan las mujeres en este ámbito dominado por hombres.
Esta es la historia de Lo demás es ruido, película dirigida por Nicolás Pereda y presentada en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).
En conferencia de prensa, el director explicó que el guion está inspirado en su madre, compositora de música clásica contemporánea, y en el entorno en el que creció, rodeado tanto de música como de las historias y los chismes que circulan en ese ambiente.
“Crecimos no solamente con la música clásica contemporánea, sino con los chismes de ese mundo. La película es esa mezcla entre el cariño y el entusiasmo por la música clásica contemporánea, pero también los chismes”, comentó.
Otro de los temas centrales en la película es el machismo, que se manifiesta en la manera en que las compositoras son reconocidas en función de la trayectoria y el prestigio de sus esposos, con quienes comparten profesión.
El machismo en la música clásica contemporánea
La actriz Rosa Estela Juárez Vargas habló sobre la experiencia de interpretar a una música que enfrenta este tipo de situaciones, entre ellas, que un entrevistador se interese por su marido en vez de por su propio trabajo.

Recordó que uno de los diálogos que más le llamó la atención fue aquel en el que su personaje cuestiona que no le permitan conceder una entrevista en su propia casa y le preguntan por su esposo. Aunque reconoció que le resultó extraño interpretar esa escena, señaló que, afortunadamente, no ha vivido experiencias similares en tiempos recientes.
Por su parte, Catalina Pereda, actriz de la cinta y hermana del director, comentó que las mujeres del ámbito musical son conscientes de las desigualdades de género y consideró que el machismo era mucho más evidente hace tres décadas, aunque sigue siendo un tema presente.

Las interrupciones como elementos narrativos
El sonido desempeña un papel fundamental en la construcción de la película. Los ladridos del perro, los cláxones de la calle, los apagones del departamento y los ruidos de las obras interrumpen constantemente las conversaciones. Sin embargo, a decir del director, no solo son elementos incidentales, sino que se integran a la narración.
El director explicó que intentaron transformar los sonidos que irrumpían durante el rodaje y darles un sentido dentro de la historia para que se convirtieran en un elemento narrativo.
Incluso el perro, que no aparece en pantalla, se convierte en una presencia que estructura la película y acompaña las conversaciones de los personajes.





