Impulsa gestión de Yarabí Ávila transformación histórica en la UMSNH
MORELIA, Mich., 26 de octubre de 2026.- Mucho antes de que los tacos se convirtieran en uno de los símbolos de México, las tortillas ya tenían un lugar privilegiado en la vida de los pueblos prehispánicos. Servían para acompañar alimentos, envolver guisos y llevarse la comida a la boca sin necesidad de cubiertos. Aunque hoy resulte difícil imaginar una vida sin tacos, el origen de este platillo esconde una historia en la que se mezclan costumbres ancestrales, relatos de la Conquista y un misterio que sigue sin resolverse.
El artículo La evolución del taco, publicado por la Secretaría de Agricultura, el libro dedicado a la historia de los tacos y Moctezuma, y el texto ¿Qué significa la palabra taco?, de La Vicenta, ofrecen distintas pistas sobre esta tradición. Entre las historias más conocidas aparece la del gobernante mexica que habría utilizado tortillas como una especie de cuchara, una imagen que ayuda a imaginar las costumbres de aquella época.
Moctezuma II gobernó México-Tenochtitlan entre 1502 y 1520, en una sociedad donde el maíz era mucho más que un alimento. Las tortillas formaban parte de la vida cotidiana y podían utilizarse para sostener otros alimentos. Los relatos históricos sobre la corte mexica describen la variedad de productos que llegaban a la mesa del gobernante, entre ellos tortillas, guisos, aves y bebidas de cacao. Su alimentación también reflejaba el poder de una corte que recibía productos de distintas regiones.
Pero si la tortilla ya existía, ¿cuándo comenzó a llamarse taco? Una de las explicaciones más populares relaciona la palabra con el término náhuatl tlahco, asociado con la idea de estar en medio o a la mitad, por la manera en que la tortilla envuelve su contenido.
Durante la época de la Conquista, Coyoacán fue escenario de encuentros entre dos mundos y también de cambios en las costumbres alimentarias. Una historia muy difundida vincula a Hernán Cortés con una de las primeras taquizas de la Nueva España, en la que se compartieron alimentos con los soldados españoles. Este episodio forma parte de los relatos que acompañan la historia del taco y permite imaginar cómo las tortillas y los guisos reunían a las personas alrededor de la mesa.
La llegada de los europeos incorporó nuevos ingredientes a la alimentación indígena; animales como el cerdo, la res y el pollo ampliaron las posibilidades de las preparaciones que se consumían con tortillas. A estos ingredientes se sumaron nuevas técnicas de cocción y una variedad cada vez mayor de condimentos. El chile, que ya tenía un papel importante en la alimentación mesoamericana, continuó siendo protagonista de las salsas, mientras que ingredientes como el tomate, el jitomate y distintas hierbas dieron lugar a combinaciones de sabores y niveles de picor.
Hoy existen tacos de prácticamente todos los estilos, desde los rellenos de guisos caseros hasta los de carnitas, barbacoa, pescado o verduras. Las salsas verdes y rojas, preparadas con diferentes chiles y otros ingredientes, aportan personalidad a cada versión. Cada región ha desarrollado sus propias costumbres y combinaciones, demostrando que una tortilla puede convertirse en una expresión de la diversidad cultural del país.
Moctezuma quizá nunca imaginó que siglos después su nombre terminaría relacionado con uno de los mayores símbolos de México. Sin embargo, la historia del taco probablemente comenzó mucho antes de que el gobernante mexica llegara al poder, en las cocinas anónimas de generaciones que encontraron en el maíz una forma práctica de alimentarse. Tal vez nunca conozcamos al primer taquero de la historia, pero lo fascinante es pensar que, mucho antes de que el taco tuviera nombre, ya existía la costumbre que lo haría posible.




