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MORELIA, Mich., 5 de agosto de 2026.- La Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México (APEAM) confirmó este miércoles la suspensión temporal de actividades del personal del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) en Michoacán, luego de que el gobierno estadounidense emitiera una alerta de seguridad que impacta directamente las operaciones de exportación hacia ese país.
En un oficio dirigido a sus asociados, la organización informó que la medida obliga a detener las actividades de los Oficiales Regulatorios del USDA encargados de verificar el cumplimiento del Plan de Trabajo Operativo (PTO) en los empaques autorizados para exportación, por lo que, de momento, no podrán autorizarse nuevos embarques de fruta destinados al mercado estadounidense.
APEAM indicó que integrantes de su Consejo Directivo y su Director General viajaron de inmediato a la Ciudad de México para sostener reuniones con autoridades mexicanas y estadounidenses, con el propósito de reducir las afectaciones y restablecer cuanto antes la operación.
Mientras tanto, únicamente podrá procesarse la fruta que había sido recibida hasta el 4 de agosto y cuya recepción ocurrió en presencia de inspectores estadounidenses. La fruta que llegue a partir de este miércoles podrá descargarse, pero no procesarse para exportación, además de que los embarques permanecen suspendidos hasta nuevo aviso.
La nueva interrupción revive uno de los principales focos de preocupación que enfrenta la industria aguacatera mexicana: la dependencia del sistema de inspección estadounidense y las condiciones de seguridad en las regiones productoras de Michoacán.
El anuncio ocurre apenas semanas después de que Quadratín documentó que la APEAM llega a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) con diversos frentes abiertos que van más allá de la producción agrícola.
Entre ellos destacan los antecedentes de prácticas monopólicas señaladas por la autoridad mexicana de competencia, cuestionamientos por la expansión de huertas sobre terrenos forestales, denuncias de organizaciones ambientalistas, observaciones en materia laboral y la creciente preocupación de autoridades estadounidenses por la seguridad de sus inspectores.
No es la primera ocasión en que Washington detiene actividades relacionadas con la inspección del aguacate michoacano por razones de seguridad. En años recientes ya se habían registrado suspensiones derivadas de amenazas y agresiones contra personal del USDA, episodios que encendieron las alertas sobre la vulnerabilidad de una cadena de suministro que mueve miles de millones de dólares anuales.
La decisión de este miércoles vuelve a colocar el tema en el centro de la agenda bilateral, justo cuando Estados Unidos endurece su postura en la revisión del T-MEC y ha dejado claro que las relaciones comerciales ya no se limitarán a volúmenes de exportación o aranceles, sino que incluirán aspectos como seguridad, trazabilidad, medio ambiente, competencia económica y cumplimiento de estándares laborales.
Para Michoacán, donde el aguacate constituye uno de los principales motores económicos, la suspensión representa un golpe inmediato a la logística de exportación. Pero también reabre un debate de mayor fondo: si la industria corrige los problemas estructurales que desde hace años han sido señalados por autoridades, especialistas y organismos internacionales, o si continuará reaccionando únicamente cuando las alertas provengan desde Washington.
El episodio confirma que las advertencias ya no son hipotéticas. La confianza de Estados Unidos en el modelo exportador del aguacate mexicano depende cada vez más de factores que rebasan la calidad del fruto y alcanzan la seguridad, la legalidad y la gobernanza de toda la cadena productiva.




