MORELIA, Mich., 29 de octubre de 2018.- Michoacán registró un crecimiento económico del 4 por ciento durante el primer semestre del año con relación al mismo periodo de 2017, de acuerdo con el Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal del Inegi.

Sin embargo, el economista Heliodoro Gil Corona, coordinador de Proyectos Estratégicos del Colegio de Economistas, advirtió que a largo plazo se muestran claros signos de deterioro productivo y que esta “mejoría coyuntural” no implica que se hayan resuelto las necesidades económicas del estado para cubrir las necesidades básicas de la población.

“El comportamiento del PIBE (Producto Interno Bruto Estatal) desde 2014 reporta una evidente desaceleración, cuyo crecimiento alcanzó una tasa del seis por ciento, luego una baja a 2.2 por ciento en 2015, repunta a 4.1 por ciento en 2016, disminuye a tres por ciento en 2017 y se prevé una reducción en el presente año”, analizó.

Explicó que el crecimiento reportado en el periodo que va de enero a junio obedeció principalmente al crecimiento de las actividades del campo en un 5.5 por ciento, al incremento real registrado en la industria de la construcción en un 17 por ciento y el ascenso de la actividad comercial de un 6.4 por ciento.

Señaló que el comportamiento del PIBE durante el periodo 2000-2018 registra una tasa anual de crecimiento real de apenas un 2.1 por ciento, “caracterizado como raquítico y escaso en cuanto al contenido del valor agregado en cadenas de alto impacto industrial”.

Para el especialista, esta perspectiva denota la carencia de una política económica, programas e incentivos de desarrollo industrial estatal que han impedido la modernización productiva del sector debido a la ausencia de actividades como la industria automotriz, de autopartes, electrónica y aeroespacial.

“Lo que ha condenado a los empresarios locales a la producción de mercancías tradicionales con escasa propensión a la exportación industrial”, indicó.

Gil Corona agregó que las expectativas para el tercer y cuarto trimestre del año es que las actividades económicas manifestarán un menor dinamismo, con un crecimiento anual de 2.3 por ciento, con relación al tres por ciento registrado el año pasado.