Reconoce Mohamed a sus jugadores por pase a la final
OAXACA, Oax. 11 de junio de 2026.- Raúl Jiménez, el mexicano que anotó el segundo gol para México al minuto 67, superó con creces una lesión en la cabeza, la misma que este jueves le hizo sentir la gloria a todo un país.
El 29 de noviembre de 2020, Raúl Jiménez salió en camilla del Emirates Stadium de Londres con el cráneo fracturado.
Había sangre en el cerebro y un futuro incierto para su carrera.
Este jueves, en el Estadio Ciudad de México, cabeceó sin dudar y anotó el segundo gol de México ante Sudáfrica en el partido inaugural del Mundial 2026.
Su primero en una Copa del Mundo. El cuarto que intenta y el que corona el triunfo después de un empate con el mismo equipo 16 años atrás.
La historia fue tráfica. Seis años atrás, durante un partido entre Arsenal y Wolverhampton, Jiménez corrió hacia un córner sin imaginar que David Luiz iría al mismo punto. El choque fue brutal y silencioso a la vez. Cayó en el césped inmóvil, con sangre en el rostro. Sus compañeros se desesperaron, los médicos corrieron.
Por radio llegaron dos palabras al banquillo del Wolverhampton que detuvieron todo: "Código Rojo."
Salió en camilla con oxígeno asistido. En el hospital, el diagnóstico fue contundente: fractura de cráneo, hueso roto, sangre dentro del cerebro. Cirugía de urgencia. Su esposa Daniela Basso vivió esas horas desde la distancia esperando llamadas que tardaban en llegar. "Pensar que pudo haber sido algo fatal… creo que fue el momento más difícil", dijo después.
Jiménez no recordaba nada del choque. Ni el córner, ni el impacto, ni la caída. Cuando despertó, los médicos le explicaron lo que había pasado. "Me dijeron que fue como un milagro", recordó. "Nunca pensé en terminar mi carrera. Había una posibilidad de que no fuera así, pero siempre tuve la confianza de que iba a regresar."
258 días después volvió al campo. Con una banda protectora en la cabeza. Y con la misma hambre de siempre.
Raúl Alonso Jiménez Rodríguez nació el 5 de mayo de 1991 en Tepeji del Río, Hidalgo. De niño, durante una visita con su padre al museo del Santiago Bernabéu, señaló una foto de Hugo Sánchez y dijo: "Sabes papito, cuando yo sea grande, voy a ser tan buen jugador como Hugo."
Empezó pateando balones en la escuela de fútbol de Cruz Azul en Ciudad Cooperativa. Cuando la familia se mudó a la Ciudad de México probaron suerte en las fuerzas básicas del América, decisión que cambiaría su vida. Debutó como profesional el 9 de octubre de 2011 en el Azteca, con el número 47 y apenas 46 minutos sobre el campo. Bastaron.
Con las Águilas ganó dos títulos de Liga MX y en 2012 integró la Selección Sub-23 que volvió de Londres con medalla de oro olímpica, derrotando a Brasil en la final. En 2014, el Atlético de Madrid pagó 10.5 millones de euros por él, el traspaso más caro de un jugador mexicano saliendo de la Liga MX hasta ese momento. En Portugal, con el Benfica, encontró su mejor versión y fue campeón de la Primeira Liga.
Después llegó el Wolverhampton y con él la cumbre: 57 goles, MVP de la temporada 2019-20, máximo goleador mexicano en la historia de la Premier League. Era el mejor momento de su carrera. Hasta aquella noche en el Emirates.
Regresar después de una fractura de cráneo es una cosa. Regresar al nivel de élite es otra completamente distinta. En el Wolverhampton ya no encontró el mismo espacio de antes y en 2023 firmó con el Fulham, donde se reconstruyó gol a gol. Marcó 31 tantos en todas las competencias entre 2023 y 2026 y estableció el mejor porcentaje de efectividad en penaltis en la historia de la Premier League. Recientemente regresó al Wolverhampton, su casa, en un movimiento cargado de significado: el club celebra 150 años y eligió a Jiménez como uno de sus símbolos.
Brasil 2014. Rusia 2018. Qatar 2022. Tres Mundiales sin un gol. Siempre con algo en contra: lesiones, forma incompleta, minutos insuficientes. Era la única deuda pendiente en una carrera repleta de logros.
Al minuto 66 de este jueves la saldó. Un centro desde la izquierda, Jiménez apareciendo por el segundo palo con la inteligencia de movimiento que lo define, y un cabezazo limpio que venció al portero Ronwen Williams. Con ese tanto llegó a 47 goles con la camiseta nacional e igualó a Jared Borgetti como segundo máximo goleador histórico del Tri.
El niño de Tepeji del Río que prometió ser como Hugo Sánchez no se rindió cuando todo indicaba que era hora de hacerlo. Esta tarde lo demostró con la parte del cuerpo que un día estuvo al borde de quitarle todo.