Vuelve Julia García a Morelia con el sueño de conquistar el Chaly W50
MORELIA, Mich., 27 de octubre de 2026.- Sobre dos ruedas, Yennifer Alabi ha encontrado mucho más que una forma de trasladarse por Morelia: una oportunidad para ganar autonomía, descubrir nuevos lugares y demostrar que la discapacidad auditiva no representa un impedimento para disfrutar del deporte y la vida en comunidad.
Originaria de El Salvador, la mujer de 37 años eligió a la capital michoacana como su hogar hace casi cuatro años. Desde entonces, ha construido una nueva historia en México, donde hace aproximadamente tres años se adentró en el ciclismo, una actividad que hoy disfruta tanto en la modalidad de montaña como en la de ruta.
Sin embargo, su experiencia como ciclista también le ha permitido reconocer los desafíos que enfrentan las personas con discapacidad en una ciudad donde todavía hacen falta herramientas y condiciones que garanticen una movilidad más accesible e incluyente.

“Me gusta el deporte, no hay ninguna barrera, yo rompo esa barrera de la discapacidad. Solo es conocer y cuidarse en las calles, siempre viendo de lado para ver los carros”, compartió Yennifer en entrevista para Quadratín, con el apoyo de su amiga y compañera de pedaleo, Claudia Arreola, quien conoce la Lengua de Señas y le ayudó a comunicar sus experiencias.
Para la ciclista salvadoreña, pedalear significa también adaptarse a un entorno que no siempre contempla las necesidades de todas las personas. La circulación vehicular y las dificultades para desplazarse con seguridad son parte de los retos cotidianos, por lo que considera necesario fomentar nuevos hábitos de movilidad y una mayor conciencia entre quienes comparten las calles.
En ese camino, Claudia se ha convertido en una aliada fundamental. Además de compartir la pasión por el ciclismo, su conocimiento de la Lengua de Señas ha permitido que Yennifer encuentre una vía de comunicación con su entorno y fortalezca su integración al grupo de pedalistas morelianos, llamado Coronavirus.
Su amistad refleja la importancia de construir espacios deportivos donde la inclusión no se limite a permitir la participación, sino que también garantice condiciones para comunicarse, convivir y disfrutar de las mismas oportunidades.
Antes de llegar a México, Yennifer estaba acostumbrada a utilizar el automóvil como medio de transporte en El Salvador. Su vida en Morelia transformó esa dinámica: ahora la bicicleta ocupa un lugar importante en sus traslados y en su manera de conocer el territorio nacional.
Su afición incluso la ha llevado a viajar en autobús hacia otros estados, con todo y bicicleta, aprovechando el espacio destinado al equipaje para continuar sus recorridos sobre dos ruedas.
Esta forma de viajar le ha permitido conocer distintas regiones del país y descubrir nuevas experiencias, en una combinación de deporte, turismo y movilidad que también contribuye a su independencia.
Como profesional en la técnica superior en prótesis dental, Yennifer llegó a Morelia por motivos de estudio y posteriormente comenzó a trabajar, con el objetivo de adquirir experiencia y continuar superándose personal y profesionalmente.
“Me mudé aquí, a Morelia, por estudios, después comencé a trabajar. Quiero ganar experiencia trabajando para irme superando”, explicó.
Su nueva vida en México también ha despertado su interés por las tradiciones y la cultura local. En esta temporada de Día de Muertos, Yennifer quiere aprovechar el ciclismo para conocer más sobre una de las celebraciones más representativas del país.

“Me gusta mucho Michoacán, porque es muy bonito. Quiero aprovechar el ciclismo en la temporada del Día de Muertos. La tradición mexicana es algo nuevo para mí, el altar, la familia, el recuerdo y las flores de cempasúchil”, expresó.
Entre recorridos, amistades y nuevos descubrimientos, la ciclista ha encontrado en nuestra entidad un lugar para echar raíces y seguir construyendo su historia. También ha desarrollado un gusto especial por la gastronomía mexicana, particularmente por los chilaquiles y las quesadillas de mole.
La experiencia de Yennifer recuerda que la inclusión también se construye en los espacios cotidianos: en las calles, en los grupos deportivos y en las amistades que derriban barreras de comunicación en una ciudad que necesita avanzar hacia una movilidad accesible.




