Sorprende Las Violetas al derrotar a la UNIMICH y calificar a la final
MORELIA, Mich., 1 de enero de 2026.- Con la llegada del Año Nuevo, uno de los propósitos más comunes es bajar de peso y comenzar a hacer ejercicio. Impulsadas por la motivación inicial y el deseo de cambio, muchas personas se inscriben en gimnasios o retoman rutinas físicas, lo que provoca que durante los primeros días de enero estos espacios estén llenos y con alta afluencia.
Sin embargo, conforme pasan las semanas, e incluso los meses, la constancia comienza a disminuir. La falta de tiempo, el cansancio o las expectativas poco realistas hacen que muchos abandonen el objetivo inicial, y los gimnasios vuelven gradualmente a su ritmo habitual.
A este panorama se suma otro fenómeno recurrente: desde el Buen Fin, muchas personas aprovechan las ofertas para comprar aparatos de ejercicio para el hogar, como caminadoras, bicicletas estáticas o elípticas, con la idea de entrenar sin salir de casa. No obstante, en muchos casos, estos equipos terminan convirtiéndose en improvisados percheros o quedan arrumbados y cubiertos de polvo tras las primeras semanas de uso.

En México, el 37.3 por ciento de la población adulta tiene sobrepeso y el 38.9 por ciento obesidad, mientras que alrededor del 34 por ciento de los niños en edad escolar y casi el 38 por ciento de los adolescentes presentan esta condición. En total, millones de personas enfrentan problemas de peso que representan uno de los principales retos de salud pública del país, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua.
Este patrón, que se repite año con año, deja una lección clara: más allá de la motivación momentánea o de las compras impulsivas, el verdadero cambio requiere disciplina, metas realistas y hábitos sostenibles. Adoptar el ejercicio y una vida saludable como parte del día a día, y no solo como un propósito de inicio de año, es lo que realmente marca la diferencia a largo plazo.




