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MORELIA, Mich., 4 de junio de 2025.- Este miércoles, la historia del Atlético Morelia cumple 75 años de que comenzó a escribirse. Y aunque lo ha celebrado entre momentos nada alentadores, el de esta ocasión no es la excepción, al encontrarse inmiscuido en el ojo del huracán ante la Federación Mexicana de Futbol (FMF), sin un solo peso del famoso subsidio y sin director técnico; si una vez más en su corta y nueva etapa en el futbol mexicano.
Un aniversario más pero con incertidumbre, ante lo que pueda determinar el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), al recordar que los canarios son parte de los nueves clubes que acudieron ante el órgano internacional para ser escuchados en la pelea que viven día con día las autoridades del balón en nuestro país.
Pero no solo la interrupción del subsidio económico como consecuencia de haber levantado la voz por la reactivación del ascenso y descenso, Morelia, también enfrenta la falta de técnico en el banquillo y es que apenas un par de días se marchó Nacho Castro, pese a que fue ratificado para estar al frente en el Torneo Apertura 2025. El español optó por ya no regresar de su país natal, en donde disfrutaba de sus vacaciones por el receso de la Liga Mx, aparentemente, por indiferencias con algún miembro de la directiva purépecha.
Entonces, no hay tiempo para celebrar, sino al contrario. Para analizar quien será el nuevo ocupante del banquillo purépecha, porque desde 2020, el desfile de técnicos no es alentador. Desde Ricardo Valiño, hasta el ibérico, suman ya siete los entrenadores, quienes no han logrado mantener una continuidad de buenos resultados, con excepción de Ricky, quien se marchó para aventurarse por unos meses con Xolos de la Liga Mx.
Tras Valiño, quien se fue luego de levantar el título del Clausura 2022, digieron a los purépechas: Gabriel Pereyra, Carlos Adrián Morelos, Israel Hernández Pat, Norberto Scoponi, Mario García y finalmente el oriundo de Asturias España.
Pero no todo es malo. Hay que recordar aquel 4 de junio de 1950, cuando se creó el patronato Pro Equipo de Segunda División en tierras michoacanas, proyecto que se le denominó como Club Deportivo Morelia; y el cual parecía terminar aquel 2 de junio del 2020 con el fatídico anuncio de la mudanza de la franquicia de Grupo Salinas a Mazatlán, Sinaloa.
Desde siempre, los colores del escudo de armas de la ciudad: azul rey, amarillo y rojo. A la camiseta se le agregó una franja roja cruzada a la altura del pecho en señal de nobleza; vestimenta que jamás olvidará la afición. Sí, aquella a la que le quitaron su todo, dos años atrás.
Un equipo que ha venido desde abajo. Al Morelia nunca le regalaron nada, tal y como ahora se acostumbra en el futbol mexicano, como ejemplo, lo ocurrido allá en la Perla del Pacífico.
La escuadra purépecha inició en la Segunda División a partir de la Temporada 1950-1951, en compañía del Irapuato, Pachuca, Querétaro, Toluca, Zacatepec y Zamora. Su casa era, el tan siempre abarrotado, Campo Morelia, testigo de grandes hazañas y de la primera aparición del equipo en Primera División en 1957, en donde el tico, Carlos Chino Láscarez, fue el autor del primer gol del equipo en un partido contra América en la capital del país. En los sesenta, además de cambiar de sede al Campo Independiente y posteriormente al Venus, y con un joven delantero de origen uruguayo, Carlos Miloc, Morelia volvió a la Segunda División al final de la década.
En 1974, por una deuda económica ante la Federación Mexicana, así como la descalificación del equipo en la campaña 1970- 71 por incidentes ocurridos en un duelo ante Zamora, estuvo a punto de desaparecer, de no haber sido por un grupo de 33 empresarios que se asociaron para reestructurar y manejar al equipo que, a partir de julio, quedó registrado como Club Atlético Morelia.
Después de la tormenta llegó la calma para los canarios. Ya con Nicandro Ortiz, el 26 de julio 1981, luego de 13 años, los michoacanos lograron el regreso a Primera División, al vencer al Tapatío 1-0 en el Venustiano Carranza. Horacio Rocha marcó de penal, que por global de 2-1 coronaba al equipo dirigido por Diego Malta, en la Final de vuelta de la Segunda División.
La máxima categoría llegó acompañada de Antonio Carbajal al banquillo, el inolvidable grito desde la tribuna: ¡al empate Morelia!, y uno de sus más valiosos tesoros: el Estadio José María Morelos, inaugurado con una épica batalla contra América el 9 de abril de 1989, con triunfo para la casa, con marcador de 2-1 gracias al doblete de Juan Ángel Bustos, quien también fue el primero en sacudir sus redes.
A mediados de los noventa, Televisión Azteca compró el equipo y con ello llegaron los cambios y también el campeonato en el invierno 2000, a costa del Toluca y con Luis Fernando Tena como técnico de los rojiamarillos. Además, de los subcampeonatos del Apertura 2002 (Toluca); Clausura 2003 (Monterrey) y el último que registró durante la era de Monarcas Morelia, contra Pumas, en el Clausura 2011.
En el corazón de la fanaticada, siempre vivirán los nombres de: Carlos Miloc; Antonio Villalón, Carlos Láscarez, Horacio Rocha, Juan Carlos Vera, Ángel Bustos, Mario Juárez, Marco Antonio Figueroa, Claudio Da Silva, Darío Franco, Jorge Almirón, Ángel David Comizzo, Heriberto Ramón Morales, Carlos Morales, aunque la cuenta es muy larga.
Pero, sobre todo la afición nunca olvida sus colores, la identidad, la ilusión y la pasión que los volvió bipolares en momentos cruciales como la salvación en el 2017, con el histórico gol del peruano Raúl Ruidíaz, última figura y único bicampeón de goleo en su historia.
Son 75 años, gracias al ímpetu de Doña Cholita, El Mago y El Semillas; de una historia de renombre y un escudo arraigado, mismo que hace unas semanas hizo volver a sentir a la gente, la pasión y emoción por los colores rojiamarillos al festejar el primer título en la división de plata del balompié mexicano.




